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Viejas y Nuevas Formas de Organización en la Sociedad Civil Reflexiones Sobre Un Caso Concreto

Magíster Griselda FerreroDescargar PDF

El artículo pretende dar cuenta sobre las diferentes modalidades en las formas de relación social establecidas y logradas al interior de un barrio; teniendo en cuenta los cambios producidos en el contexto global. Particularmente se intenta relacionar el tipo de organización con los lineamientos para el diseño e implementación de Políticas Sociales y su relación con los espacios sociales y actores involucrados en la ejecución de las mismas.

Advirtiendo para ello que Trabajo Social, como disciplina de las Ciencias Sociales, ha sido históricamente un protagonista activo desde su metodología y operatoria en el desarrollo de prácticas grupales y comunitarias tendientes al logro y acompañamiento de organizaciones sociales. Para ello se considera una experiencia concreta de organización en un barrio de la ciudad de Posadas, desde su conformación hasta la actualidad; a partir de la trayectoria de sus dos organizaciones centrales: Comisión Vecinal y ONG.

Algunas Consideraciones Conceptuales
Hablar de procesos de desarrollo, actores sociales, movimientos sociales, remite necesariamente hacia una reflexión acerca de cuáles son los momentos históricos que atraviesan las sociedades en determinados momentos; dado que de la relación e interacción entre ellos surgirán o no nuevas modalidades de organización social. Esto puede ser observado a lo largo de la historia, donde desde la caridad hasta la diversificación en programas la intervención se ha ido modificando., contemplando e incluyendo movimientos pendulares entre voluntarismo y profesionalización.

Teniendo en cuenta los modelos de desarrollo dados por la CEPAL (1), se observa que ya en el primero de ellos – Crecimiento Hacia Afuera – las relaciones comerciales se basaban en el mercado externo mediante la exportación de bienes primarios a cambio de productos manufacturados. En este momento el tratamiento de lo social se circunscribe a la idea de creación de la Nación, en tanto descansa en la sociedad civil toda organización relacionada con la atención de las necesidades sociales. Para ocuparse de esta situación y a modo de estrategia de intervención, surge la beneficencia como contrapartida a lo desde lo laico a la beneficencia religiosa o caridad, reemplazándose así la fe por la razón. Modelo creado por los hombres de la época quienes hacen entrega del mismo a las mujeres desde una concepción moralista, en la cual se considera la división del trabajo en función al sexo (2).

De esta manera al relacionar los conceptos de pobreza, abandono y mujeres solas como problemas de índole moral se plantea la ideología subyacente al contexto del momento; dado que para ingresar en carácter de miembro activo a la Sociedad de Beneficencia se debe poseer determinadas cualidades que responden a una posición social (tener influencia ascendente, ser triunfadora, aristocrática); a la moral (se debe ser humilde, delicada, dulce, amorosa) , las relacionadas al carácter (tesón, perseverancia, empeño) y por último las intelectuales (inteligente, instrucción sólida, talento aristocrático).

Tenti Fanfani (1989) dice al respecto que la razón de ser de esta primera institución de ayuda social del Estado obedece a una intencionalidad claramente ideológico-política. La primera porque se basa en una concepción moral de la miseria; la que no se define como un estado de necesidad o indigencia sino como un conjunto de características del sujeto donde las cualidades ético- morales tienen un papel estratégico. En tanto la acción social posee una naturaleza moral donde resulta un deber del que tiene más brindar ayuda al que tiene menos. Los primeros destinatarios de estas acciones benéficas están representados en: mujeres abandonadas o viudas, huérfanos, ancianos, enfermos, etc. por lo tanto, la acción social posee una naturaleza moral donde resulta un deber del que tiene más brindar ayuda al que tiene menos. Esta concepción subyace a la asistencia social como lo opuesto a una lógica de derecho, aún ausente en ese momento, donde el ejercicio del poder era dado a través de la sanción.

A esta beneficencia pública se la puede considerar o explicar como un componente de una estrategia de dominación, ya que responde a un tipo de actividad desarrollada por un sector de la elite dirigente de la sociedad (las mujeres) y no por funcionarios del Estado con cierta autonomía. Lejos de resultar especialistas, quienes las implementan son personas que reúnen condiciones de riqueza, tiempo libre y cualidades morales reconocidas como superiores en el contexto social.

Estela Grassi comenta al respecto que “…siendo el individuo la nueva medida de la sociedad, su libertad se hacía incompatible con el régimen patriarcal dentro de la familia: los derechos individuales precedieron, entonces a los familiares. La esposa y los hijos adquirieron nuevos derechos y la modificación en el régimen de la propiedad debilitó aún más los lazos de la solidaridad de la familia. En este contexto, la Iglesia Católica, protagonista principal durante el régimen feudal, vio subvertido su poder y pasó también ella a ser controlada por el nuevo Estado y a convertirse en una herramienta de éste.” (GRASSI – Pp.12)

La autora refiere cómo dentro de este contexto se ven transformadas las relaciones de producción e ideas, generando así la posibilidad de operar sobre la realidad a partir del control de los procesos sociales. Proceso que culminará con la necesidad de contar con profesionales para la atención de dichas cuestiones. Las condiciones elementales dadas en este contexto resultaron ser de carácter socio – político y teórica a partir de la presencia de mano de obra libre, una realidad emergente social por sobre el orden divino en la cual es el Estado quien inicia acciones responsables sobre cuestiones competentes a la Iglesia y la existencia de conceptualizaciones teóricas (Ciencias Sociales y Humanas) (3).

Tal como lo expresa Lo Vuolo, finalizando el siglo XIX y a comienzos del XX se vislumbran las primeras modificaciones en el ambiente político, surgiendo algunas presiones por parte de determinados grupos sociales contra las instituciones del Estado, movimiento dado a partir de la reforma electoral de 1912. Esto no implicaba que los beneficios del seguro social hubieran sido incorporados a los reclamos obreros de ese momento, sino por el contrario, se trataba de acciones estatales destinadas a contener los reclamos de dichos grupos. Era el momento en que las agrupaciones sindicales estaban conformadas por inmigrantes – con ideologías socialistas y anarquistas – que se oponían a toda institución que pretendiera ser financiada con aportes de los propios trabajadores, centrando los reclamos en un reconocimiento hacia las asociaciones profesionales. De esta manera el seguro social – sus beneficios – aparecía considerado en relación con los grupos reconocidos por sus reivindicaciones relacionadas con el salario y las condiciones de trabajo.
Como primeras instituciones a considerar, cabe mencionar la Ley de Compensación de Accidentes de Trabajo, como la que brindó Beneficios Jubilatorios a los trabajadores del Ferrocarril Privado. El Sistema Nacional de Educación, y posteriormente la Ley Lainez a partir de la cual el Estado Nacional fue facultado para instalar establecimientos educativos en todo el territorio Nacional. En lo relacionado con la salud, mediante el Departamento Nacional de Higiene, se ocuparía además de las tareas específicas en trenes, puertos y depósitos, en responsabilizarse de la Comisión Asesora de Asilos y Hospitales, creando también el Servicio de Higienes Escolar, etc.
Con la creación de la Dirección de Asistencia Pública de Buenos Aires, se establece el primer síntoma de debilitamiento en la hegemonía del modelo benéfico, cobrando importancia las políticas asistenciales a partir de la celebración del Primer Congreso Nacional de Asistencia Social, en cuyas conclusiones se fortalece la idea que la pobreza en la Argentina resultaba de la angustia de los pobres empobrecidos y no por causas estructurales.

Coincidiendo con la década del ´30, el modelo de Sustitución de Importaciones (4) introduce modificaciones sustanciales en la conformación del Estado, adoptando éste un rol protagónico tendiente al logro de sus fines. De esta manera, en la primera etapa del modelo, se adoptan medidas tendientes a preservar el mercado interno, a partir de la defensa hacia la industria nacional mediante el arancel efectuado sobre las importaciones. Igualmente y confrontando con los intereses privados impulsa la construcción de infraestructura, redes de energía eléctrica, dando prioridad a la elaboración de bienes cuyas exigencias tecnológicas eran mínimas. El énfasis social se centra en la protección desde el Estado a la nueva clase media asegurando así el consumo interno en una forma equitativa (5).
La lógica para la toma de decisiones resulta burocrática a partir de la implementación de estrategias marco, con un gran conocedor que resulta ser el propio Estado, en donde el usuario no tiene elección propia. El supuesto que subyace en la variable de universalidad se plasma en la necesidad de difundir valores que favorezcan la integración social a partir de una concepción de igualdad. No obstante van a resultar beneficiarios directos de ciertos servicios los sectores mejor informados y con posibilidades económicas estables.

En este paradigma dominante y dado su relación con la fase de crecimiento económico latinoamericano, centró su atención en los sectores con ciertas capacidades de presión sobre el Estado, especialmente la clase media. Y por esa vía, el Estado facilitó la ampliación del mercado interno, lo que representaba el verdadero interés de la industria nacional. Al respeto Tenti Fanfani comenta que a partir de la inserción lograda por el país en el sistema capitalista mundial, desde su protagonismo como proveedor de productos agropecuarios, la estructura de la sociedad se modifica notablemente. Este cambio en lo social y económico va unido al surgimiento de nuevos agentes sociales y por ende a relaciones de fuerza distintas en el plano político ideológico.

A partir de la transformación de la aldea aparece la sociedad capitalista con el problema social moderno, el cual presenta características diferentes y requiere de una modificación en el discurso y en las estrategias para intervenir. Como los problemas sociales presentan nuevas formas requieren de una atención especial para su entendimiento, por lo tanto se especializa la intervención, surgiendo la profesionalización a partir de la medicina en primer lugar y la abogacía posteriormente. Los pobres se convierten así en un objeto de estudio siendo los intelectuales los responsables de conceptuar, difundir e inculcar construcciones teóricas y conceptualizaciones de los hechos.

“Todo acto de nombramiento, es decir, toda forma usada para indicar o nombrar una persona o cosa no es un acto inocente. Contribuye a crear a aquello que designa. Las clases dominantes, en parte dominan imponiendo al mundo visiones del mundo. Siempre existió una lucha por imponer representaciones mentales acerca de la estructura social. Cada visión de la sociedad tiende a imponer una determinada clasificación o división de grupos y elementos constitutivos de los social” (TENTI FANFANI: 1989:39)

Dicha división permite la categorización de los problemas a partir de la definición concreta de los mismos. Las estrategias de intervención para el problema o necesidad social adquieren también nuevas modalidades a partir de la especialización de la misma. El primer elemento que surge es la identificación de la pobreza como tal, surgiendo las primeras asistentes sociales con esbozos de racionalidad para el análisis. La cuestión social pasa a ser un objeto de intervención a partir de nuevos métodos, con organización científica para la acción…

La década del ´40 marca grandes diferencias a partir del desarrollo que efectúa sobre la idea del derecho, surgiendo entonces las coberturas para aquellas necesidades sociales asociadas a la idea de trabajador. Jubilación, vacaciones pagas, obra social; situación en la cual resultan ser muy pocos los excluidos y para quienes es redefinida la acción social a partir de la Fundación Eva Perón. Se constituyen a partir de este momento grupos sociales atravesados por otra racionalidad, que estaba unida a la idea de lealtad generando, además, un capital político. Aludiendo a esto, el autor mencionado dice:

“…Esta racionalidad ideológica-política, en términos de la producción de lealtades y apoyos explícitos a la “doctrina” y a la dirigencia justicialista (que se encarna en la figura del “líder” va acompañada de un discurso que presenta a las acciones asistenciales como orientadas a realizar un derecho (de los trabajadores, de los ancianos, de los niños, etc.) y ya no un deber de los miembros más privilegiados de la sociedad…” (Op. Cit.:82).

Para finalizar y dentro de este modelo de desarrollo, el mismo autor presenta el Desarrollo de la Comunidad reconocida como técnica de acción social desde las Naciones Unidas cuando comienza la década del ’50. En nuestro país toma cuerpo una década más tarde unida a dos factores locales:
1) una ideología corporativista-comunitaria que intenta conformar a las organizaciones intermedias en sujetos alternativos del régimen democrático de gobierno, y
2) a intereses de determinados grupos que poseen presencia y representatividad en el trabajo social, con énfasis en las prácticas concretas del mismo.
A partir del conocimiento y aplicación de un conjunto de técnicas operativas consideradas aptas para inducir un proceso de cambio, este método se transforma en un saber teórico-práctico para el logro de diagnósticos sociales.

Retomando lo enunciado por la CEPAL y con relación a las Políticas sociales enunciadas, éstas centran su enfoque en los medios es decir a partir de la inversión destinada a la infraestructura de lo social (se construyen escuelas, hospitales, puestos de salud) sin tener en cuenta el financiamiento paralelo que esto encierra. Así se produce un aumento en sueldos del personal, mayor equipamiento, reposición de materiales deshechables, etc.). Crece el gasto público, el que no siempre es analizado en relación a la eficiencia de quien percibe la remuneración o si en realidad los destinatarios se benefician con dicha prestación. De igual modo se amplía la cobertura con una consecuencia inmediata en la calidad del servicio prestado o una cobertura innecesaria (el destinatario final no tiene necesidades básicas insatisfechas). El indicador principal utilizado es el Gasto Público Social, entendiéndose por esto
“… todos aquellos gastos que realiza el Estado (…) que poseen una connotación social”. (Op.Cit.:16).

Al respecto se acepta una relación inversa dada entre su monto y la magnitud en la realidad a satisfacer, a más recursos disponibles debe existir menor cantidad de pobres.
Sin embargo es considerado un mal indicador ya que puede resultar elevado y mal utilizado para lograr su finalidad.

Finalmente, en el último de los modelos que plantea el documento aparece la denominada década perdida, basándose en criterios económicos tales como: alcanzar y/o respetar los equilibrios macroeconómicos; reducir la tasa de inflación; retirar al Estado de ciertas áreas en las que serian más eficientes los actores privados; aumentar las exportaciones, porque el motor del crecimiento de estas economías se sitúa nuevamente en el mercado internacional; elevar la competitividad de los productores nacionales, incluso eliminando la protección arancelaria; modernizar el aparato público, para que use de modo más eficiente los recursos sobre todo financieros y sea mas eficaz en el logro de sus objetivos”. (CEPAL: 1996:4)

Es a partir de estos criterios y a fin de superar la crisis en la cual se encontraba el país, que se diseñaron políticas de estabilización y ajuste, las que tuvieron una incidencia directa en el costo social. Esta etapa de desarrollo se caracteriza por la necesidad de lograr competitividad en los mercados, debiendo entonces incorporar tecnología de avanzada y poder posicionarse de diferente manera en la competencia internacional. Así el progreso técnico debe estar unido al proceso productivo en un intento de lograr mejorar la productividad. A esto se une el requisito de poseer mano de obra capacitada y flexible, concientizada sobre los cambios a los cuales estará expuesta.
Corresponde a esta fase o etapa el Paradigma Emergente aún no consolidado, que plantea la institucionalidad hacia una pluralidad de subsectores, representados por lo Estatal, lo Privado (comercial) Filantrópico (ONG) e Informal (familia).

De esta manera el Estado asume una responsabilidad parcial en el financiamiento de programas a través de la asignación de los recursos públicos contra la presentación de proyectos elaborados por los propios interesados. En esta concepción subyace la idea que la capacidad de innovar se encuentra en el interior de la sociedad, y no es exclusiva del Estado. En tanto considera al estado como uno más entre los que aportan recursos al compartir la política social con otros agentes, por lo tanto considera la búsqueda de cofinanciación a través de los propios beneficiarios. “Lo que no cuesta (…) no vale” (CEPAL: 1996:10).

Se plantea la universalidad de la satisfacción a partir de la satisfacción de las necesidades de las personas, sustentando así el principio de equidad, desde una discriminación positiva, es decir, para poder superar las diferencias se debe tratar desigualmente a quienes lo son socio-económicamente.
Este Paradigma adopta como criterio válido para la asignación de recursos el que está orientado hacia los más necesitados y propone como modalidad en la implementación de los mismos la focalización. Orienta los programas hacia un cambio en las condiciones de vida de la población, a la vez que se preocupa por el beneficio que reciben los destinatarios.

Al respecto TENTI FANFANI expresa que:

“… una de las características estructurales de la asistencia y la promoción es la extrema diversidad programática, su carácter generalmente difuso y relativamente indefinido, la discontinuidad en los programas, las superposiciones administrativas, la búsqueda de efectos inmediatos y su eventual utilización política, etc.”.(Op.Cit.:108).

El autor hace mención a las nuevas formas de intervención a partir de la selección de programas dirigidos a menores, ancianos y discapacitados; de nutrición social; etc., donde las características enunciadas anteriormente se visualizan a partir de las formas utilizadas para su implementación. Aclara además cómo los programas que se encuentran vigentes en la actualidad presentan ciertos rasgos de similitud con las formas de intervención social correspondientes a otras épocas del Estado argentino.

Ahora bien, teniendo en cuenta este planteo y relacionándolo con la trayectoria histórica social atravesada en el país, surge la necesidad de incorporar como elemento disparador para y en la conformación de agrupaciones u organizaciones de base, las asimetrías en cuanto formas de gobierno transitadas por los distintos actores sociales. Porque tal como lo señala Elizabeth Jelin (6), en épocas de dictaduras tanto los partidos políticos como los movimientos sociales presentaban su campo de acción anulado o limitado, con represiones hacia los sindicatos y organizaciones populares por lo cual las demandas de los actores sociales no podían expresarse. Resultando entonces la interrupción, discontinuidad, alteración y/o eliminación los rasgos distintivos durante largos períodos de tiempo, con una proyección a futuro de inmovilidad aparente o apatía para la participación. Esto conlleva, ante el retorno de la democracia, a un volver a empezar donde la coexistencia de experiencias, ideales, y deseos se demoran en hacerse presentes; sin embargo la revitalización se pondera con el surgimiento de nuevas modalidades depositadas en el privilegio a instituciones del sistema político y su lógica de gobernabilidad. La autora señala la necesidad de rescatar a los procesos sociales alejados del escenario político; dado que no siempre resultan claros, unívocos, sino que contienen y expresan una multiplicidad de sentidos, dependiendo del contexto y coyuntura de su acción.

Relacionando esto con la realidad operativa desde el accionar profesional, cabe interrogarse acerca de si en lo barrios existen grupos u organizaciones (7) que logren satisfacer sus necesidades (8) a partir de acciones propias; si éstos viabilizan o facilitan la implementación de líneas de políticas sociales; o si necesitan de algún tipo de apoyo externo para el logro y consolidación de su organización (9)

Presentación del Barrio: Escenarios y Actores Interactuantes
En el departamento Capital existen a la fecha 103 barrios reconocidos como tales a partir de la conformación de Comisiones Vecinales quienes efectúan su inscripción formal ante la Dirección de Tierras, Secretaría de Calidad de Vida de la Municipalidad de Posadas, acreditando así la legitimidad de su identificación y existencia. Es a través de estas Comisiones Vecinales que los distintos organismos logran el ingreso y/o viabilización de los programas y proyectos, contra presentación de determinados requisitos, como puede ser Personería Jurídica., Cuenta de Ahorro, número determinado de vecinos nucleados bajo la organización formal, etc. No siempre estos elementos garantizan una organización de base que exceda el tiempo de implementación del proyecto específico, o aún más, son numerosas las ocasiones en las cuales las mismas no existen.

El Barrio XX (10) se origina hace veintidós años a partir de la radicación en el lugar de cuatro familias, oriundas de distintas zonas del interior de la provincia de Misiones, quienes por distintas razones migran hacia la Capital, en busca de fuentes laborales estables. El lugar elegido presentaba características similares a las de origen: se trataba de una zona de monte; con terrenos fiscales; vertientes cercanas, próxima a caminos de acceso al casco urbano de la ciudad.

En la actualidad la habitan 850 familias; posee un trazado de tipo urbano (calles abiertas y demarcadas; terrenos amanzanados; posee servicios públicos: luz eléctrica; agua potable en cinco canillas públicas, (ha realizarse en corto tiempo la instalación de la red domiciliaria); recolección de residuos y dos líneas de ómnibus urbanos que ingresan al barrio cada 30 minutos. Y si bien posee una Guardería Infantil; Escuela Primaria y un club de Abuelos, Escuela de Oficios, Salón Comunitario Multiusos; los vecinos no cuentan con una sala para la atención primaria de la salud encontrándose la más cercana a 20 minutos de ómnibus. Tampoco poseen Teléfono Público.

En la zona existe un frigorífico (11), que se constituye en la principal fuente de trabajo para los habitantes del lugar, pero que al eliminar los residuos sin tratamiento previo en las calles del barrio, provoca contaminación y malos olores, con consecuencias directas en la salud de la población. También se encuentra el polideportivo municipal de la ciudad, en el cual se desarrollan tanto prácticas deportivas locales como eventos interprovinciales, las cuales responden a distintas instituciones (subsecretaría de deportes municipal y provincial; dirección de cultura provincial, dirección general de escuelas, etc.) La otra parte de la población genera sus ingresos a partir de actividades por cuenta propia (ventas callejeras, kioscos, comercios minoristas, entre otras iniciativas).

En el inicio del barrio, los primeros logros alcanzados tuvieron como protagonista a organizaciones de base conformadas a partir de las necesidades que los propios vecinos fueron detectando, como por ejemplo el desmalezamiento y apertura de senderos para lograr así el acceso a las viviendas; y la excavación del primer pozo de agua potable – en una de las viviendas particulares – a través del cual todos los vecinos se proveían de agua. Los cuatro jefes de hogar unían sus esfuerzos personales – mano de obra – para la tarea al interior del barrio, en tanto hacia el afuera utilizaban capitales sociales tales como relaciones con los jefes o superiores del trabajo o autoridades municipales; logrando de esta manera las máquinas y herramientas para el logro de sus objetivos.
Con el paso del tiempo, el proceso migratorio se consolida, llegando al lugar nuevos vecinos – familiares y /o conocidos de los habitantes – quienes se suman a la vida cotidiana. Así, se llega a la primer organización con reconocimiento por fuera de los límites del barrio, estableciéndose las primeras interacciones – al decir de Rovirosa – tanto con el entorno inmediato significativo como con el general.

La organización se consolida formalmente a partir de la primer Comisión Vecinal, la cual ha crecido y perdurado – cumplimentando los períodos de mandato y elecciones requeridas – hasta la fecha. A partir de su accionar se ejecutan en el barrio los primeros proyectos sociales cuyos actores sociales – individuales y colectivos – involucran las áreas de salud, educación y acción social. De esta manera, nace la primera sala de atención primaria, guardería y comedor comunitario; cuyas dependencias administrativas y presupuestarias respondían a los respectivos Ministerios del Ejecutivo Provincial. En tanto de la puesta en marcha o ejecución de las propuestas participaron los miembros del barrio y destinatarios del servicio (12). El barrio había crecido lo suficiente en densidad poblacional, mostrando una nueva fisonomía: se trataba de un espacio en crecimiento permanente, compuesto por matrimonios jóvenes lo que permitía suponer un crecimiento sostenido (13). Las viviendas resultaban construcciones precarias, asentadas en el predio general el cual era fiscal. La comisión inicia entonces lo que consideraba sería el eje futuro de su accionar: la pelea por la tenencia de la tierra (14).

Y este va a ser un hito histórico para la organización barrial como derivación de las interacciones a lograrse entre los actores del contexto inmediato significativo (15) y el mediato.

Consecuentemente a la aparición de un actor individual de éste último – relacionado con prácticas sociales dirigidas hacia fenómenos implicados con la cuestión social (16)- se constituye la ONG Las Margaritas; cuyo propósito inicial fue luchar por la propiedad de la tierra. A partir del mismo, su operatoria básica fue un emprendimiento de autogestión vinculada a un Plan de Construcción de Viviendas por Ayuda Mutua, a ejecutarse por etapas (17).

De esta manera, operan desde entonces dos organizaciones al interior del campo social presentado: la organización de base, con su respectiva comisión directiva y la ONG. Ambas deben adecuar su accionar a las nuevas líneas de trabajo devenidas del modelo político – económico imperante; sin embargo los mecanismos normativizados a su interior difieren: en una, la asamblea o reunión del grupo donde la discusión y puesta a consideración de todos aquellos hechos o fenómenos que surgen desde los actores individuales continúan considerándose en el seno de las reuniones semanales; dándoseles priorización y soluciones acorde a las mismas. En tanto la ONG ejecuta las líneas de trabajo consensuadas a la vez que acordadas con los Organismos responsables ubicados en el contexto global. De esta manera las obras se ejecutan en función a plazos, presupuestos, contratos, etc. los cuales no siempre acuerdan con las necesidades sentidas por la comunidad. A su vez, ésta última opera al interior de la organización barrial con recursos humanos propios, basándose en un equipo interdisciplinario (18) designado a tal fin.

Organizaciones Logradas y sus Modalidades de Relación con el Contexto.
Referir a los cambios en la dinámica social a lo largo de períodos históricos resultaría aquí redundante; especialmente ante la proliferación de conceptualizaciones y posturas tomadas desde el campo científico en las últimas décadas. Sin embargo, lograr articularlas a la luz de experiencias concretas resulta un desafío apasionante, en particular para aquellos cuyas prácticas profesionales se producen y recrean cotidianamente.

Teniendo en cuenta el marco conceptual escogido, se podría acordar en la impureza de los modelos presentados – ya sea por los organismos internacionales como por los locales – por cuanto aún coexisten en la cotidianeidad modalidades vinculadas con aquellas intervenciones que planteaba la nación cuando estaba configurándose como tal (19). Sin embargo, las estrategias de intervención han ido modificándose a partir de la incorporación – sobre las ya conocidas – de una nueva gestión social (20). Elementos que también están asociados con las nuevas formas operativas incorporadas, al menos en Argentina, a las Políticas Sociales vigentes desde la reaparición de la democracia (21).

El planteo para el cambio surge – tácitamente – cuando se establece el paralelismo entre los modelos de gestión centralizado o descentralizado atados al rol del Estado; y se enuncia enfáticamente que con anterioridad a la década del ’90 la universalidad impedía una participación activa por parte de los destinatarios, siendo responsabilidad de planificadores y equipos de gobierno el ciclo de vida de un proyecto. Así, la educación, salud, vivienda eran líneas firmes dentro del encuadre gubernamental. ¿Qué derechos son los contemplados?; ¿cuáles las necesidades tenidas en cuenta?, ¿qué actores sociales involucraban? ¿A qué tipo de ciudadanía? No se puede obviar la secuencia dada entre una etapa de pleno empleo, consideración de los derechos atinentes a todo actor social, seguridad, bienestar, sindicatos y gremios no solo organizados sino también representativos a nivel local, provincial y nacional; al hoy, donde la exclusión, marginalidad, desempleo, pobreza, sobrevienen consecuentemente a una priorización de lo económico sobre lo social. Y esta modificación, aparentemente presentada desde la academia, desde lo conceptual, ha sido incorporada empíricamente, de y en la realidad cotidiana, por los propios actores involucrados; aún cuando no hayan podido comprenderla o visualizarla en su total magnitud.

De acuerdo con lo expresado por Mayer – Iñiguez (2002) comprender la realidad actual implica asumir una postura firme y decidida para abandonar los viejos modelos de grandes programas donde la administración de los recursos era el eje central para comenzar a contemplar modelos de desarrollo basados en procesos participativos (22). Los autores lo expresan de la siguiente manera:

“… aunque raras veces se logra, el impacto de los proyectos de promoción social descansan en última instancia en el sostenimiento social del proyecto por parte de la comunidad involucrada una vez retirado el Estado. Es entonces de vital importancia la capacidad de apropiación por parte de dicha comunidad y por lo tanto la metodología de gestión social. Gestión que debe ser llevada adelante en el marco de una estrategia de desarrollo local y regional…” (MAYER –IÑIGUEZ:2002:7)
¿Cabe esto a la realidad del barrio XX? ¿Pueden ser analizadas sus formas de organización barrial bajo esta lupa? En el mismo se encuentran interactuando distintas agencias o actores sociales, quienes poseen lineamientos claros de funcionamiento desde su conformación como tales; los cuales – a su vez – se relacionan con un contexto global mediato, centralizado (23) con el cual solo mantienen contacto a través de terceros o mediadores ( puntero político, agente sanitario, representante del proyecto, oficinas públicas, etc.) En tanto la ONG Las Margaritas, establece su propia organización a partir del recurso humano / técnico responsable; no obstante debe establecer acuerdos básicos con dos entidades estatales: Consejo de Educación (Provincial y Nacional) y el I.PRO.D.HA. (Instituto Provincial de Desarrollo Habitacional); razón por la cual la negociación es un aspecto central para su funcionamiento.

La Comisión Vecinal se origina con la formación del barrio; a partir de necesidades comunes de los actores sociales: conexión de luz eléctrica, conversión de los trillos o picadas en calles, la construcción del primer pozo de agua, llegando luego la guardería. Para alcanzar estas metas los vecinos se agruparon realizando encuentros o reuniones donde convenían las acciones a desarrollar, siendo ellos mismos quienes obtenían los recursos necesarios a partir de sus propias relaciones sociales (conocidos en vialidad, en la Municipalidad, por ser obreros del frigorífico, etc.). Se conforman de manera formal a partir de la tramitación y obtención de la personería jurídica, requisito imprescindible para lograr la asignación de recursos para el barrio (subsidios, ingreso de programas, etc.).

En tanto la O.N.G. como organización no gubernamental, sin fines de lucro, inicia sus acciones en el barrio en el año 1992 y canaliza dos líneas puntuales de política dirigidas a problemas concretos de la comunidad: vivienda y educación.

El primero lo aborda a través de la modalidad conocida como Construcción por Ayuda Mutua, debiendo para ello promover la formación y organización de pequeños grupos – futuros destinatarios del inmueble – mediante el accionar de sus propios técnicos, quienes articulan sus propias estrategias y técnicas para el logro del objetivo propuesto. Por su parte, la modalidad de participación impulsada desde la escuela sustenta el acompañamiento de la gestión desde el agrupamiento de actores sociales involucrados directa o indirectamente con el proyecto – alumnos, padres, futuros docentes – a partir de comisiones de trabajo. Comisiones éstas coordinadas por los técnicos sociales.

Siguiendo el pensamiento de Guiddens, una estructura social no puede ser pensada fuera de la historicidad, hallándosela en los actores mismos, por lo que se puede entonces hablar de procesos de estructuración, donde la propia práctica social es la que imprime la dinámica a la agencia social involucrada, desde este punto se puede visualizar con mayor claridad la diferencia que surge en el desarrollo de las prácticas sociales producidas por las agencias sociales presentadas en el Barrio XX.

Estas no comparten la misma trayectoria, la misma historicidad porque surgen en momentos y contextos distintos: una lo hace desde la necesidad concreta y sentida por los actores sociales involucrados – vecinos del barrio – y es a partir de la posición individual lograda a partir de sus propias trayectorias que generarán su propia práctica social, lo que conducirá a un conocimiento mutuo de los agentes involucrados, dando paso así a la constitución de sus propias reglas, a modo de procedimientos sociales tácitos, entendidos y aceptados por quienes las comparten. En tanto la otra ingresa al barrio cuando el mismo tenía identidad como tal, y lo hace con su estructura propia, en la cual se incluían técnicos y especialistas para la concreción de tareas puntuales. Esta agencia social en particular se inserta de la mano de programas pre- establecidos, para cuyo logro es necesario incorporar a los actores sociales destinatarios del mismo: futuros propietarios de la vivienda, o bien futuros usuarios de la escuela. ¿Acaso no responden, cada una de ellas, a los Modelos Planteados? ¿Cuál es la línea demarcatoria, para encuadrar en uno u otro tipo de organización a una y otra? Porque si bien las lógicas de constitución difieren; en la acción concreta las distancias disminuyen.

Las prácticas sociales generadas desde la Comisión Vecinal incluyen en sus reglas de funcionamiento la solidaridad, cooperación entre los actores a partir de la figura del Presidente de la misma: juntarse para la construcción de pozos de agua o lograr la iluminación del barrio; implica una responsabilidad a asumir por parte de esa agencia social en pos del bienestar del colectivo general. Esto a su vez requiere, para lograr el objetivo propuesto, utilizar el capital social que posee cada actor involucrado, logrado mediante las relaciones sociales establecidas fuera de la estructura original. Se corporizan de esta manera los recursos autoritativos que responderán a cada nueva necesidad, a cambio del almuerzo o cerveza que a modo de regla tácita se ha incorporado hacia el interior de la agencia y de la cual participan todos los vecinos.

Por su parte la O.N.G. a través de la conversación y de la negociación en el significado de sus prácticas ejerce su poder de intervención en un momento dado de los acontecimientos barriales: el vecindario ha crecido en número de habitantes siendo la tenencia de la tierra y su vivienda un interés actual del colectivo social. De esta forma los técnicos a partir de una conciencia discursiva, apelarán a la captación y nucleamiento de los actores sociales a fin de dar marcha al proyecto.

En este punto de encuentro ( trayectoria compartida desde hace cinco años)se entrecruzan las prácticas sociales de los actores involucrados en ambas organizaciones, manteniendo el sentido de pertenencia a la de origen, pero realizando prácticas concretas en forma indistinta de acuerdo a las circunstancias: así por ejemplo, un miembro de la Comisión Vecinal puede ser un futuro propietario de la vivienda por lo que debe participar en los grupos de construcción, organización para la cual será convocado por el técnico responsable del proyecto, quien en su función de bisagra intentará explicarle la conveniencia del proyecto, en tanto asegura la permanencia del involucrado durante el proceso de construcción. De igual manera un actor social que forma parte de dichos grupos o el propio técnico puede colaborar en actividades puntuales de la comisión vecinal, por ejemplo a través de la elaboración de algún proyecto que ésta deba presentar.

Cabe aquí mencionar el concepto de dualidad de la estructura dado Guiddens y que se refiere al

“…carácter esencialmente recursivo de la vida social en tanto que constituida en prácticas sociales. La estructura es a la vez el instrumento y el resultado de la reproducción de las prácticas. Simultáneamente, la estructura forma parte de la constitución de las prácticas sociales y “existe” en los momentos en que se genera su constitución”. (GUIDDENS: 1991:382)

Las prácticas sociales no se reproducen por sí mismas, sino que son los propios agentes sociales quienes lo hacen, aún cuando se reconozca la capacidad de éstos para actuar de un modo diferente a como lo concretan. A partir del conocimiento mutuo y los recursos entablan la conexión como así también la continuidad con el pasado, sirviendo a la reproducción de las prácticas sociales y a los contextos.

Si al actor o agente social logra producir formas de conductas inéditas, esto es confrontar con las ya incorporadas, estará constituyendo una forma hacia la transformación social. Aún en una conducta donde se reproduzca una práctica social se encuentra la posibilidad del cambio. Cambio que solo se producirá mediante un proceso conciente de modificación.
En la situación planteada, la reproducción de las prácticas sociales se han dado desde distintas posiciones a lo largo de la historia y el contexto, por parte de los agentes sociales.

Así, los actores involucrados en la comisión vecinal reconocen como práctica social válida, a aquella cuya modalidad para operar se basa en el conocimiento mutuo de quienes las ejercen, transmitiendo a los nuevos actores sociales normas, valores, modalidades, sin lograr una relación social fluida con otros actores.
Por su parte desde la O.N.G. se reproducen modalidades de intervención a partir de considerar a la organización de base como viabilizador del éxito o fracaso en la implementación de la política social, conducta que impide u obstaculiza el accionar libre por parte de los actores involucrados, quienes mayoritariamente solo se relacionan en el lapso de tiempo utilizado en la construcción de las viviendas.

De hecho ambas agencias sociales contemplan la modalidad grupal, para la ejecución de las políticas sociales ( programas o proyectos) sin que ello implique la consideración previa del significado que la misma posee en las relaciones sociales. Los técnicos involucrados al depender de una agencia cuyo anclaje operativo está dado en la viabilización de estas líneas de acción, deben contemplar en sus estrategias los requisitos enunciados en los programas o proyectos donde están insertos, dando respuestas en los tiempos establecidos. Los nexos articuladores entre las distintas instancias no son visualizados por los actores sociales – vecinos del barrio – quienes optan por reforzar aquellas prácticas conocidas, las cuales a pesar de la lentitud, les han dado resultados concretos para el colectivo social, lo que incluye su permanencia en el tiempo.

A modo de Cierre
Ambas organizaciones pueden ser encuadradas o tipificadas acorde a las conceptualizaciones dadas y discutidas a partir del encuadre dado al trabajo. Pero desde la especificidad profesional, cabe rescatar – a modo de reflexión – algunas cuestiones básicamente ligadas a todo proceso social cuyo propósito final esté vinculado con la cuestión social (24).

Al decir de Tobar – Fernández Pardo “… la transformación de lo social recién está empezando…” (2001:13). Y si bien en el significado de la innovación o transformación deben contemplar las tres dimensiones centrales del “sector social” (25) no puede obviarse la existencia de procesos sociales en los cuales al no utilizarse los instrumentos de medición tradicionales pueden sus cambios y/o modificaciones pasar inadvertidos. En la línea de trabajo de los autores, surge claramente que no todos los emprendimientos satisfactorios surgen desde el Estado porque las prácticas sociales solidarias surgen y se producen en los escenarios menos esperados. Y son esas prácticas sociales precisamente, las que mantienen posicionados a los diferentes actores – por encima del escenario en el cual actúan – en la búsqueda de nuevos objetivos que posibiliten la erradicación de sufrimientos, necesidades, carencias o enunciado en términos actuales, exclusión, pobreza, desempleo.

La dualidad en las estructuras logradas indican que si bien la organización se relaciona en forma directa con el entorno inmediato o significativo no puede controlarlo; en tanto dicho entorno junto con el general condicionan su funcionamiento y producción. Subyaciendo a ello permanecen – dinámica y dialécticamente – los actores sociales individuales quienes reestablecerán o modificarán las redes establecidas manteniéndose vigentes, perdurables, activos. Como indicador innegable de su mirada alerta, atenta, a los signos de cambio o modificaciones que el afuera les plantea. Tal vez sea este el momento en el proceso donde los cambios en la dualidad de la estructura no resulten los suficientemente significativos como para lograr la producción de una nueva práctica social, reproduciendo las conocidas bajo apariencias modernas.

En el escenario de hoy aparecen los organismos internacionales marcando un lineamiento concreto que ratifique su preocupación e interés por lo social; presentando nuevas modalidades de organización a partir del tercer sector. Y que sea éste quien protagonice aquellas prácticas u acciones que antes eran de la esfera del primero y segundo. Tercer sector, que es entendido básicamente como el

“ … conjunto de organizaciones no lucrativas y de acciones solidarias…” (…) “ … ámbito real de todas aquellas actividades y procesos sociales , se encuentren éstos organizados o no, que producen bienes que no son transados en un mercado y actúan según roles no involucrados bajo ninguna forma de subordinación al Estado.” (Op. Cit.:40).

Conceptualización que posibilita contemplar a aquellos procesos sociales naturales, genuinos, sin que se deseche la capacidad organizativa presente en la sociedad civil; aún cuando en el accionar concreto puedan quedar unidas o ligadas a prestaciones subsidiadas mediante fondos públicos.

Siguiendo el pensamiento de los autores, cabe incorporar la noción de

“…organizaciones solidarias como aquellas ONG que no solo desempeña funciones sociales sino que además tienen un modelo de gestión básicamente social.” (Op.Cit.:43)

Dentro de la realidad concreta planteada, esta tipología resulta válida, por cuanto el potencial gerenciador de cambios y emprendimientos surge básicamente en la propia organización de base; manteniendo sus características a lo largo de su trayectoria común.

Ahora bien, ¿Cuál es la relación observada con el Trabajo Social?, ¿Por qué del interés en incluirlo en el encuadre dado?.

Quienes operan como tales en el barrio; aún aquellos dependientes de la ONG Las Margaritas, lo hacen desde la especificidad profesional; partiendo básicamente de la concepción dada por Margarita Rozas Pagaza cuando advierte el tránsito recorrido entre la disciplina y la cuestión social (26). En este contexto la intervención profesional debe ser entendida a partir del campo problemático en el cual va a operar, desde la construcción del objeto de intervención, desde un proceso teórico – práctico que la sustenta junto a un instrumental metodológico que le posibilitará recrear los conceptos de la realidad social (ROZAS PAGAZA:1998:59).

De esta manera, el objeto de intervención profesional se configura en la producción y reproducción de las relaciones sociales; es decir, encuadrado en las prácticas sociales cotidianas que los actores sociales individuales (sujetos) desarrollan en pos a la satisfacción de sus necesidades. Es a partir de la expresión que efectúan acerca de lo que consideran sus propias situaciones problemáticas donde se produce el análisis, utilizando sí perspectivas teóricas que posibiliten categorizar a las mismas disciplinarmente. Al Poder explicar la producción y reproducción de esas prácticas cotidianas implementadas por los actores sociales es que se logra incorporar la mirada del otro, comprender el significado que los mismos dan a la relación; sumar la postura organizativa institucional a fin de englobar la complejidad que la naturaleza del objeto de intervención posee. Finalmente, esto implica tener presente la relación dialéctica entre sujeto y estructura, la cual se reproduce a través de los procesos de interrelación e interacción; siendo indispensable entonces, la adaptación y reconsideración permanente de los cambios y movimientos sociales que la realidad empírica presenta.

A modo de cierre para el presente trabajo y continuidad en la tarea emprendida, surgen ciertos interrogantes como expresión de reflexiones compartidas: ¿logran los modelos de desarrollo desarticular los procesos sociales?; ¿ sociedad civil, tercer sector e intervención profesional resultan “cuestiones nuevas” sobre la “cuestión social”?; Sociedad Civil, Estado, Mercado ¿trilogía de las últimas décadas?; ¿ no ha sido la Argentina pionera en estas organizaciones de base – barriales, comunitarias, con y sin fines lucro, ligadas al Estado en determinados momentos históricos como al Mercado en otros?, ¿cuestión social, exclusión, pobreza resultan procesos en sí mismos nuevos para los habitantes de cualquier región del país?.

Los procesos históricos atraviesan, cierto es, dinámicas específicas acorde al contexto aún más general por cuanto se encuentran insertos en realidades mundiales. No obstante, las características de lo nacional, provincial, regional mantiene sus particularidades esenciales; particularidades éstas posibilitadoras de avances y cambios, marchas y contramarchas, donde los actores sociales juegan reglas de juego propias. ¿Realidades o Utopías?

Notas:
(1) La CEPAL (1996) identifica tres modelos de desarrollo perfectamente diferenciados, y entiende a los mismos como: “…simplificaciones estilizadas de los rasgos que caracterizaron a (…) diversas etapas de desarrollo”

(2)Tenti Fanfani lo plantea claramente en su obra Estado y Pobreza: Estrategias Típicas de Intervención.
(3)Al respecto gras efectúa un desarrollo temático exhaustivo en su obra La Mujer y la Profesión de Asistente Social.
(4) “… el Estado asumió nuevos roles (regulador, interventor, planificador, empresario y social), a fin de contribuir al funcionamiento del nuevo modelo (de desarrollo hacia adentro), cuyo motor era el mercado interno.” (Tenti Fanfani:1989:2)
(5) El documento plantea en esta etapa el Paradigma Dominante, siendo sus características sobresalientes enunciadas como “… La Política Social tradicional consiste en los programas que realiza el Estado, el que asimismo lleva a cabo la totalidad de las funciones: actúa como financiador, diseñador, implementador, supervisor y, esporádicamente, evaluador. Vale decir, que todas las funciones están unificadas en un mismo sujeto”. (Ob.Cit.:15)
(6) JELIN, Elizabeth (2000) ¿Ciudadanía emergente o exclusión? Movimientos sociales y ONG en América Latina en los años 90. Seminario
(7) Grupos de Madres, Jóvenes, Juntas Vecinales, Comedores Comunitarios, etc.
(8) Alumbrado público, agua potable, recolección de residuos, guarderías, centros o postas de salud, espacios destinados a recreación, actividades culturales, etc.
(9) Entendida ésta como el proceso en el cual los actores involucrados logran a través de su participación la concreción de los objetivos y metas propuestos.
(10) Se deja constancia que si bien el barrio existe, formando parte de una experiencia profesional concreta, los nombres dados resultan solo a los fines del presente artículo.
(11) Tanto el frigorífico como el Polideportivo se encuentran en el acceso al barrio.
(12) La construcción de los edificios fueron realizados en madera, participando en la adecuación de los terrenos y afirmación de la estructura los vecinos, en tanto las mujeres efectuaron el primer censo barrial a fin de identificar la población real, edades, necesidades, etc. Los miembros de la Comisión Vecinal logran las maquinarias por parte de la municipalidad; en tanto se aseguran espacios profesionales en los ministerios de Salud y Educación.
(13) Actualmente, todos los hogares cuentan con un promedio de cuatro / cinco hijos; habiéndose agregado en algunos los familiares en extensión (progenitores, hijos casados).
(14) Así lo comenta S. quien fue presidente de la Comisión Vecinal “… esto era todo monte, ¿sabe?.Éramos pocos al principio, cuatro familias en total, yo tenía una vertiente, y entonces hice el pozo… un vecino me ayudó, y empezamos a abrir las picadas…” (…) “…las tierras eran fiscales y podíamos vivir, entonces vino más gente,… había mucha gurisada, (…) “… primero fue el agua, después la luz en las calles, y así fuimos a la salita, la guardería, la cancha de fútbol, …”. (Textual de la Entrevista)
(15) En el sentido dado por Rovirosa: “… como nudos de una red, en los cuales se concentran y se visualizan procesos de interacción internos y externos.” (CENOC:1998:20).
(16) Católico activo, vinculado a sectores religiosos con ejercicio de prácticas sociales relacionadas a temáticas de pobreza/ desocupación, maternidad adolescente, niñez en situación de riesgo.
(17) Propiedad de la tierra, autoconstrucción de viviendas por sectores, construcción del centro de salud, guardería e instituciones escolares (nivel inicial, EGB1,2 y 3, Polimodal, Escuela de Oficios).
(18) Lic. en Trabajo Social, Arquitecto, Maestro Mayor de Obras, Docentes, Psicólogo Social.
(19) ¿Cómo pueden ser interpretadas o entendidas, entonces, las agrupaciones de mujeres en pos de la niñez abandonada, o de las “…pobrecitas niñas, que ya vagabundean por las calles…” (textual de entrevistas semi- estructuradas. Señoras de un Grupo de Damas colaboradoras de una organización con dependencia religiosa).
(20) Entendida como “…la capacidad de construir certezas en un contexto que se caracteriza por turbulencias e incertidumbres…” (TOBAR, F., FERNANDEZ PARDO, C:2001:76).
(21) Programas y Proyectos, para cuyo diseño los actores individuales necesitan de un tercero para su redacción, dependiendo de esta manera de saberes certificados – al decir de Bourdieu – ubicados en el contexto mediato. La interacción con este último se convierte en rutina, de acuerdo a los tiempos impuestos por el organismo central del cual depende dicha política (Ministerios de Trabajo, Educación, Salud, etc.).
(22) Tal como se entiende a la participación en el marco del trabajo, “…Diferentes actores involucrados recrean situaciones en las que se redefinen posiciones, se avanza de conjunto aprovechando la sinergia que el proceso implica a partir del compromiso de todos y de un objetivo común; que puede generar acciones y líneas de trabajo no contempladas en n principio”. (MAYER, G.; IÑIGUEZ, E.:2002:7).
(23) De acuerdo a la situación puede ser Municipal, Provincial, Nacional o Caritas Posadas.
(24) Cuyo origen – aún bajo diversas denominaciones – se inicia junto con la humanidad. Con respecto a Trabajo Social autores como Pablo Netto ubica su génesis con la cuestión social y relacionada con el orden burgués.
(25) Situación Social, Políticas Sociales y Sistema de Protección Social.
(26) Según la autora “… como la expresión de la relación contradictoria entre capital – trabajo…” (…) “…la nueva cuestión social no pasa solamente por el enfrentamiento de la exclusión, como si dicho fenómeno tuviera una entidad propia de las condicionantes estructurales. Consideramos, por el contrario, que este fenómeno existe por la precarización del trabajo y el requerimiento cada vez más tecnificado de la mano de obra. Pero además, por el quiebre de la protección social y los cambios generados en la subjetividad de los individuos.” (ROZAS PAGAZA:1991:45-46)

Referencias Bibliográficas

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