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Una primera aproximación a la Sistematización de la Práctica en el Trabajo Social

Alicia Gloria Dieringer, Laura De Perini, Claudia Rosana Bogado, Sergio RodríguezDescargar PDF

El presente artículo, pretende reconocer y analizar los aspectos fundamentales que hacen a la sistematización de la práctica del Trabajo Social, teniendo como referencia, la revisión bibliográfica por un lado y la experiencia docente por el otro. Se prende describir algunos de los enfoques que constituyen los marcos epistemológicos de este proceso, como así también los componentes, los aspectos básicos y algunas propuestas metodológica utilizadas en la sistematización de experiencias.

La sistematización de la práctica

La emergencia de la sistematización como campo intelectual autónomo frente a otras prácticas sociales y discursivas afines, se evidencia en las demandas de capacitación en esta temática en la realización de talleres, eventos, cursos, como así también en los requerimientos de especialistas en estas actividades.
Tanto en el Trabajo Social, como en la educación popular y en la educación formal, se evidencia un reconocimiento a la experiencia como fuente de conocimiento siempre y cuando exista un fructífero intercambio ente la teoría y la práctica.

El concepto “sistematizar” de acuerdo al diccionario es definido como “estructurar, organizar algo como un sistema”, está asociado o se asimila a la Teoría de los Sistemas, a la Cibernética, o al uso de las computadoras. Un término similar a este es el de “racionalización de experiencias”, que significa: determinar, organizar, seguir cálculos y razonamientos.

Ayllon Viaña1 considera que este concepto no recoge toda la dinamicidad e implicancia del proceso y pareciera que aun no se ha identificado el término que pueda designar con exactitud el proceso a través del cual es posible conocer a partir de la práctica.

A pesar de estas restricciones semánticas, el concepto constituye una denominación que ha tomado fuerza debido a la divulgación realizada por los organismos de educación popular y promoción social como también en determinadas disciplinas como el Trabajo Social.

Para acercarse a una descripción más amplia que indique lo que es esta práctica, recurrimos a Puerta Zapata (citado por Ayllón Viaña, op cit.) quien señala algunos atributos de la sistematización tales como:

a) Es fundamentalmente un proceso de conocimiento, por lo tanto sin ser investigación (en estricto sentido) es una modalidad de esta, que procura hacer una conceptualización a partir de las prácticas. Se fundamenta en la acción: pero no se agota en ella, porque la trasciende, la toma como objeto del saber; para tratarla, analizarla, comprenderla y elaborarla en un nivel cualitativamente distinto a una simple descripción. De este modo la sistematización vuelve al mundo de las experiencias, con formulaciones que pueden servir para conocer mejor los problemas o necesidades sociales atendidas, los aportes metodológicos, técnicos, instrumentales; así como las interacciones entre los usuarios y los agentes de la promoción social.

b) Permite la ubicación de las experiencias en un sistema de abstracción al cual denominamos teoría, es la concepción que subyace implícita o explícitamente a toda práctica. Para quienes se mueven en el mundo de la promoción social ejecutando programas y proyectos sociales, la pregunta por los marcos teóricos de referencia puede en algunos casos no resultar grata; y es que la sociedad y ellos mismo han introyectado la clásica imagen de los profesionales de la acción, para quienes la preocupación por lo referentes teóricos que constituyen el marco de la intervención no tendría que ser prioritaria. Se trata esto realmente de un mito que muchas veces intenta afirmar determinados poderes en las organizaciones, diferenciando entre “los que piensan y los que actúan”.

c) Facilita una recuperación ordenada de la práctica, lo que hace posible los procesos de intercambio de experiencias. La comunicación estará ordenada por unos parámetros previamente establecidos. Esta es hoy una necesidad de profesionales que diseñan, gestionan y evalúan proyectos sociales. Es una práctica tradicional la puesta en común de resultados, pero estos no dan cuenta de los procesos, de los métodos, del juego de actores en un contexto que influye y es influido por la intervención.

d) La sistematización demanda un afinamiento de las técnicas de registro y exige una disciplina en el seguimiento organizado de las actividades.

Entre los componentes se pueden señalar de la práctica de la sistematización se pueden señalar:
Sujetos: son las diferentes personas que experimentan la práctica
Contextos: lugares territoriales y espacios- temporales donde se desarrolla la práctica o es influida de una manera u otra.
Intencionalidad: sentidos, intereses o motivaciones que orientan las prácticas:
Referentes (conceptuales, políticos, culturales): que orientan, retroalimentan o condicionan las prácticas sociales.
Contenidos: es la información que circula en una práctica, los códigos, mensajes, emociones o sentimientos que tienen los sujetos, incidiendo en las relaciones y dinámicas de la práctica
Resultados: productos que se realizan desde la práctica, son los cambios, las transformaciones de las condiciones sociales o de los sujetos y sus relaciones.

Generalmente se suelen asociar a la sistematización conceptos tales como informe, investigación y evaluación, en este sentido, Ricardo Zuniga 2, logra relacionar y diferenciar estos términos por el llamado “vecindario conceptual”, de la siguiente manera:

a. El informe memoria de la práctica y la sistematización. El informe comunica, relata (describe), pone generalmente énfasis en lo cronológico, valoriza los datos o hechos tal como sucedieron.
El informe pretende recoger y dar cuenta de lo que aconteció a diferencia de la sistematización que tomando como insumo el aporte de los informes, intenta producir conocimientos desde la experiencia.

b. La investigación y la sistematización. La primera se ubica dialécticamente antes de la acción a la cual se orienta. La sistematización se ubica después de la acción de la cual aprende.
El objeto del conocimiento de la investigación es un aspecto de la realidad que queremos conocer y comprender para poder intervenir en ella. En la sistematización se aborda un proceso o algunas de sus dimensiones, a partir de una práctica intencionada y planificada.

c. La evaluación y la sistematización. La primera se concentra en el proyecto, confrontando objetivos con resultados. La segunda pretende profundizar en algunas dimensiones del proceso en el que se ha insertado el proyecto, centrándose en el conocimiento de la articulación entre la práctica profesional y la de los sujetos.
No obstante, señala este autor, los intentos de diferenciar la sistematización de otras formas de recuperar las experiencias de trabajo con fines de conocimientos, se reconoce que aún queda pendiente seguir trabajando con mayor precisión los atributos que dan identidad propia a dicho proceso.

A toda sistematización le antecede una práctica.

La sistematización de la práctica surge en América Latina, según Ghiso 3 en la década del 70 en contexto de crisis de los sectores populares, de fragmentación de la iniciativa social en donde las ONG asumen protagonismo y muchos de ellas están comprometidos con los movimientos Sociales. Estas organizaciones realizan un esfuerzo consciente por rescatar los significados de la acción y sus efectos, realizando lecturas organizadas de las experiencias, teorizaciones y cuestionamientos contextualizados de la práctica social con el propósito de comunicar el conocimiento producido.

Recién a mediados de los 90 la sistematización comienza a evidenciarse como parte de las currículas en las Universidades muy relacionado a los debates referidos a los fundamentos pedagógicos, epistemológicos y políticos de la educación popular. Los mismos surgen a partir de las vinculaciones que se dan en las actividades de extensión universitaria y prácticas pre – profesionales que se realizaban en ámbitos comunitarios junto a las organizaciones sociales.

Actualmente Barnechea, M, González, E. y Morgan, M, 4 plantean la sistematización como un “proceso permanente y acumulativo de creación de conocimientos a partir de nuestra experiencia de intervención en una realidad social”. Entendiendo a la intervención en una realidad social como una actividad intencionada, que se sustenta en un conoci­miento previo y que se plantea lograr objetivos de transformación.

En este sentido, la práctica es un conjunto de acciones desarrolladas por sujetos que, a partir de determinada lectura de la realidad, identifican problemas sobre los cuales están en condiciones de actuar, con los recursos con que cuentan. En esa intervención, los Trabajadores Sociales, promotores y educadores entran en diálogo con la población afectada por las situaciones-problema, se articulan con ellos y con sus propias formas de enfrentar­las y definen conjuntamente los objetivos y formas de acción

Para las autoras mencionadas, el mundo en el cual se mueven y actúan estos profesionales tiene característi­cas y especificidades que determinan su hacer y su conocer, o su “hacer-conociendo”. Asimismo, se reconoce que estos se ven enfrentados a situacio­nes dinámicas, inestables, cambiantes e inciertas, que se le presentan de manera confusa y entremez­clada, “como un conjunto de situaciones problemáti­cas que se condicionan e interactúan”.

Ante un mundo con estas características, el profesional se sitúa con un proyecto, una propuesta intencionada, que tiene objetivos de transforma­ción. Este proyecto se sustenta en conocimientos que provienen tanto del campo formal, sistemá­tico, teórico; como de lo que se sabe sobre la realidad en la que se va a intervenir, producto de un diagnóstico más o menos organizado y de un sentido común compartido en el equipo y la institución. Sin embargo, este conocimiento previo nunca será suficiente, ya que la realidad cambia a mayor velocidad que las interpreta­ciones y comprensio­nes que sobre ella se pueden construir.

Donald Schön es uno de los autores que más ha aportado a este debate sobre el conocimiento a partir de la práctica, en sus escritos sobre el “profesio­nal reflexivo” y la “epistemología de la práctica”, plantea que, para orientarse en el mundo confuso, engañoso en el cual tiene que intervenir, este profesional debe efectuar una serie de razonamientos que lo lleven a definir problemas y cursos de acción. Los efectos que su actuación produce en los problemas lo hacen persistir o modificar sus acciones. En este proceso, el profesional está generando conoci­mientos, que se van acumulando y le sirven para actuar ante nuevos problemas.

Para que se cumplan sus objetivos de transformación el profesional requiere, en primer lugar, comprender la realidad en que intervendrá, como condición básica para saber qué hacer. Sin embargo, esto no se da como un paso previo a la acción, sino como procesos simultáneos a través de los cuales el profesional va conociendo al actuar y reformulando su acción a partir de esa mejor comprensión.

Los pasos o momentos de ese proceso según Schön (op cit. pp 35), se pueden identificar de la siguiente manera:

  • En primer lugar, el profesional le pone un nombre – identifica – la situación problemáti­ca que se le presenta;
  • luego, explora y decide qué es lo que la hace problemática (qué le da el carácter de tal)
  • a continuación, postula las causas de los problemas que ha definido;
    ello le permite especificar qué quiere – y puede- cambiar en la situación;
  • finalmente, postula qué acciones podrían modificarla .

Otra característica fundamental del mundo de la práctica que menciona Schön es que la misma se realiza articuladamente con otros actores, cuyas vivencias, visiones e intereses son diversos, como también sus formas de intervención y, obviamente, sus interpretacio­nes sobre la práctica y sus efectos. En términos del conocimiento sobre la realidad, sus formas de generarlo también difieren, traduciéndose en productos distintos.

En cuanto a la sistematización de la práctica, Oscar Jara 5 señala que la misma tiene dos metas fundamentales: 1) apunta a mejorar la práctica, la intervención, desde lo que ella misma nos enseña. 2) aspira a enriquecer, confrontar y modificar el conocimiento teórico actualmente existente, contribuyendo a convertirlo en una herramienta realmente útil para entender y transformar nuestra realidad.

Según este autor, la sistematización es una interpretación crítica de una o varias experiencias, que a partir de su ordenamiento y reconstrucción, descubre o explicita la lógica del proceso vivido, los factores que han intervenido en dicho proceso, como se han relacionado entre sí y por qué lo han hecho de ese modo. De esta manera el autor destaca los siguientes aspectos:
La sistematización entendida como una interpretación crítica, como el esfuerzo por comprender el sentido de las experiencias, tomando distancias de ellas.
Esta interpretación solo es posible si previamente se ha ordenado y reconstruido el proceso vivido en esas experiencias.
Se caracteriza por descubrir la lógica con la que ese proceso se lleva a cabo.
La sistematización de una experiencia produce un nuevo conocimiento y un primer nivel de conceptualización a partir de la práctica concreta.
Al reconstruir el proceso de la práctica, identificar sus elementos, clasificarlos y reordenarlos, nos hace objetivizar lo vivido y convierte así la experiencia en objeto de estudio e interpretación teórica a la vez que en objeto de transformación.

Al sistematizar, las personas recuperan de manera ordenada lo que ya saben sobre su experiencia, descubren lo que aún no saben acerca de ella, pero también se les revela lo que aún no saben que ya sabían.
Autores argentinos como Natalio Kisnerman entiende la sistematización como un proceso de creación de conocimientos a partir del rescate de la experiencia de intervención en una realidad determinada y la teorización sobre esa práctica. “Es un esfuerzo analítico que implica mirar la práctica con una cierta distancia, reflexionarla, hacerse preguntas en torno a ella, no haciendo obvias las actividades cotidianas. Es distinguir, a nivel teórico lo que en la práctica se da sin distinciones dentro de un todo.

Orientaciones y enfoques de la sistematización
Es importante conocer cuales son los soportes epistemológicos de los procesos de la sistematización porque permitían privilegiar algunos temas más que otros en el momento del análisis, en la priorización de procesos metodológicos que permite seleccionar dimensiones o ángulos desde donde se analizará el objeto. Autores como Ayllon Viaña y Ruiz Botero consideran que algunos de esos enfoques pueden ser caracterizados de la siguiente manera:

  • Enfoque critico
  • Enfoque empírico analítico
  • Enfoque hermenéuticos

Enfoque critico
Estas propuestas metodológicas han destacado las relaciones entre teoría y práctica, desde la orientación gramsciana y freiriana de la praxis, las relaciones entre estructura y coyuntura para el análisis de experiencias, han tenido una intencionalidad política transformadora de la práctica, con un trabajo comprometido del intelectual o del educador.
Las experiencias hacen parte de una práctica social e histórica, dinámica, complejas y contradictorias, que pueden leerse y comprenderse de manera dialéctica. Desde esta perspectiva la sistematización como proceso, contempla tres funciones:

a) describir hechos y procesos de la realidad;
b) explicar en función de las necesidades ; y
c) promover la instrumentación de la acción para la transformación.

Enfoque empírico analítico
Basada en la observación y análisis de los problemas, la sistematización se vincula a la resolución de problemas permitiendo hacer frente a los desafíos del contexto.

Enfoque hermenéutico
La sistematización es una tarea interpretativa de los sujetos de la práctica, develando intencionalidades, sentido y dinámicas para reconstruir las relaciones entre sujetos sociales. Desde una perspectiva comprensiva, privilegia la significatividad, comprensión y la relevancia cultural de los sujetos y sus prácticas. Pretende comprender los significados, sentidos, acciones y discursos de los sujetos para entender las lógicas e interpretaciones de las relaciones sociales en las prácticas (teóricamente la fenomenología y el interacionismo simbólico referencian este enfoque).

Desde los enfoques expuestos se extraen diferentes principios que orientan o guían la acción de sistematizar:

  • Significación
  • Articulación
  • Globalidad
  • Historicidad
  • Socialización
  • inclusividad e integridad de la experiencia.

Algunas orientaciones metodológicas para sistematizar experiencias
Para tomar decisiones respecto a los procedimientos de la práctica de sistematizar y orientados a la obtención de un producto final se hace necesario considerar los siguientes aspectos:

  • Unificar criterios, intereses respecto a lo que se quiere sistematizar, poner en común para qué y como se va a realizar.
    El equipo que desarrolló la experiencia práctica consensua orientaciones, concepciones, intereses, objetivos, con el propósito de poner en común lo que se va a realizar. El producto que esperan obtener y las utilidades del mismo.
  • Definir el objeto (¿qué se va a sistematizar?), implica un primer ordenamiento de la información.
    En este momento es conveniente la realización de un Plan de Sistematización en donde consten:
    – Titulo o denominación: que tendrá el documento en donde refleje el contenido del trabajo.
    – Introducción: aquí se explicita el contexto la sistematización.
    -Delimitación del objeto: – eje de sistematización- momento en donde se explicaran con claridad las características de la experiencia.
    – Fundamentación: se destacará la importancia de la misma y los criterios de referencia que la sustentan.
    – Objetivos, interesa hacer la distinción entre los objetivos de la práctica y los de la sistematización. Para ello resulta conveniente preguntar: ¿para que sistematizamos? ¿que puedo lograr al final de este proceso? ¿cuál será el producto de este trabajo?.
    – Hipótesis de acción: supuestos en lo que se apoyó la experiencia, con ellas se intenta plantear preguntas como núcleo central de las reflexiones e identificar lecciones aprendidas (cambios, modificaciones, aciertos, errores)
    – Preguntas centrales que guiarán el análisis: este momento se vincula a la revisión de la trayectoria de las acciones implementadas; se puede desagregar en otras preguntas secundarias orientadas a la aplicación de los procedimientos.
    – Índice: es el esquema de presentación del documento.
    – Cronograma de trabajo: se detallan aquí las actividades según las diferentes etapas del proceso.
    – Bibliografía.
  • Reconstrucción de la experiencia, una segunda mirada a la práctica en donde se describe ordenadamente lo sucedido en la misma. Una descripción detallada y secuencial de las actividades desarrolladas organizando la información en un todo coherente, seleccionado aquella que está relacionada con el objeto y eje de la sistematización.
  • Análisis e interpretación de la experiencia: Este momento implica la producción del conocimiento: descomponer y reconstruir los elementos de la práctica y sus relaciones para su comprensión. Si el paso anterior ha sido lo suficientemente exhaustivo, este momento requiere mayor complejidad y exigencia porque a la descripción se añade el proceso de interpretación donde se integra la teoría -que intenta describir los hechos y encontrar sus significados. Para llegar a la interpretación será necesario haber pasa por el análisis y la comprensión de los acontecimientos y su dinámica.
  • Comunicar, socializar los nuevos conocimientos producidos, implica dar a conocer el producto para una retoalimentación. La publicación es una síntesis equilibrada del análisis y el proceso de intervención con el fin de reconocer las fortalezas y debilidades de la experiencia, proponer orientaciones y profundizar en nuevos cuestionamientos.

La importancia de la sistematización en el trabajo social
El desarrollo de la práctica de la sistematización en el quehacer profesional puede adquirir múltiples y variados propósitos. Sin embargo, históricamente no ha sido un ejercicio frecuente dentro de la disciplina, parte de ello se puede atribuir a la concepción tradicional de “profesionales de la acción” y de poner poco énfasis en convertir la experiencia en fuente de conocimiento.
Según Ayllón (op cit. pp 37). La sistematización debe formar parte de la metodología de intervención profesional de los Trabajadores Sociales, no en el sentido de como forma de actuación profesional frente a los problemas y necesidades sociales, sino porque está ligada intrínsecamente a la intervención; en la que se unen reflexión y acción.

Consideramos de fundamental importancia transitar un proceso de revalorización de este tipo de prácticas con el objeto de orientar un perfil profesional que evidencie una interrelación activa entre la teoría y la práctica.
Es así que, la sistematización en Trabajo Social posibilita no agotar las prácticas en la acción misma, sino que la trascienda y se convierta en objeto del saber, sin ser una investigación permite conceptualizar a partir de las prácticas. En el mismo orden, la abstracción que se genere hará posible la construcción de teorías.
Por otra parte, facilita una recuperación ordenada de la práctica, la cualifica en tanto permite vivenciarla mejor y modificando los resultados, pudiendo, asimismo, favorecer el intercambio de experiencias
En cuanto a los procedimientos, el profesional que sistematiza se halla comprometido en la búsqueda y afinamiento de las técnicas de registro, como en la exigencia de mayor disciplina en el seguimiento de las actividades.
Se evidencia aquí, la necesidad de una mirada crítica sobre las experiencias en búsqueda de la eficacia en el trabajo y el mejoramiento de la metodología que constantemente necesita ser redefinida.

Como lo señala acertadamente Jara: “es un factor indispensable y privilegiado para nuestra propia formación. Nuestras experiencias se convierten, gracias a ella, en la fuente más importante de aprendizaje teórico – práctico que tenemos: para comprender y mejorar nuestras prácticas, para extraer sus enseñanzas y compartirlas con otros, para contribuir a la construcción de una teoría que responda a la realidad y por tanto permita enrumbar nuestra práctica a su transformación”

Notas
1- AYLLON VIAÑA, Maria Rosario (2001)La práctica como fuente de conocimiento: una propuesta operativa para sistematizar experiencias en Trabajo social”. Pontificia Universidad Católica del Perú Facultad de Trabajo Social.

2- ZUNIGA Ricardo (1990) “Sistematizar para que y para quien” Ponencia presentada al Congreso Mundial de Trabajo Social. Perú

3- Ghiso A. “Educación Popular lo alternativo de la propuesta” En: Salud Alfabetización y educación popular. Medellín, Fal, 1992.

4- BARNECHEA, M,. GONZÁLEZ, E. y MORGAN, M (1992)”¿Y Cómo lo hace? Propuesta de Método de Sistematización”. Taller Permanente de Sistematización – CEAAL- Lima, Perú.
5- JARA, Oscar (1994) “Para sistematizar experiencias “Una propuesta teórica y práctica. Tarea. Perú.

Bibliografía
AYLLON VIAÑA, María Rosario (2001)La práctica como fuente de conocimiento: una propuesta operativa para sistematizar experiencias en Trabajo social”. Pontificia Universidad Católica del Perú Facultad de Trabajo Social.
BARNECHEA, M,. GONZÁLEZ, E. y MORGAN, M (1992)”¿Y Cómo lo hace? Propuesta de Método de Sistematización”. Taller Permanente de Sistematización-CEAAL- Lima, Perú.
BOTERO RUIZ, Luz Dary (2001) Sistematización de prácticas”
GAGNETEN, Maria Mercedes (1978) “Hacia una metodología de la sistematización de la práctica) Humanitas Buenos Aires
JARA, Oscar (1994) “Para sistematizar experiencias. “Una propuesta teórica y práctica. Tarea .Perú.
ZUNIGA Ricardo (1990).”Sistematizar para que y para quien” Ponencia presentada al Congreso Mundial de Trabajo Social. Perú.
Ghiso A. “Educación Popular lo alternativo de la propuesta” En: Salud Alfabetización y educación popular. Medellín, Fal, 1992.