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Proyecto Adolescente de la Provincia de Buenos Aires. Un análisis de la política social a partir de lo fundamentado por el gobierno provincial y de las palabras de algunos de sus protagonistas

Juan Ignacio LozanoDescargar PDF

Resumen:
El “Proyecto Adolescente” es un programa que se implementó en la Provincia de Buenos Aires desde el año 2004 al 2007 inclusive por el Ministerio de Desarrollo Humano de la Provincia.
El programa ofrecía una selección de proyectos que involucren a jóvenes de la provincia financiando por un año un aporte mensual de 150 pesos por joven en concepto de viáticos, además de alimentos y kits de herramientas.
En los fundamentos planteados por el Ministerio se destaca el de “brindar la posibilidad de ejercer el derecho a construir un proyecto de vida autónomo, sobre la base de la educación y el trabajo”.
Plantean que “se priorizarán acciones que preparen al adolescente para poder enfrentar decisiones trascendentales para su vida e ingresar al mundo adulto en mejores condiciones que las actuales, garantizando su protagonismo y autonomía en la elaboración de su propio proyecto de vida”.
La educación y la “cultura del trabajo” aparecen como grandes pilares desde donde organizaciones del tercer sector pueden delinear distintos proyectos. La intención es problematizar sobre los aspectos más salientes de esta política, sus efectos, y la mirada de algunos de los actores involucrados.

Palabras claves: JUVENTUD – POBREZA – EDUCACION – TRABAJO

Introducción:
En el año 2004 Juan Pablo Cafiero, por entonces Ministro de Desarrollo Humano de la Provincia de Buenos Aires lanza este programa como un intento de respuesta a la situación por la que atraviesan miles de adolescentes de la provincia de Buenos Aires.
Ese año los medios reflejaron en varias oportunidades que eran miles los jóvenes que no estudiaban ni trabajaban en el ámbito de la provincia, y los que trabajan lo hacen en empleos de mala calidad.
Cerca de 500.000 jóvenes según estadísticas no realizaban ningún tipo de actividad en una época en que se estaba recuperando por un lado la macroeconomía y alguna sensación de desahogo para la clase media y el avance de los indicadores de sensación de inseguridad por el otro. Un joven sin futuro, porque no se esta capacitando, y que no trabaja, que no se “introduce” en la cultura del trabajo, es un “potencial delincuente”, siguiendo la lógica de cómo se trataba en la agenda este tema.
Y fue a mediados de ese año en que se lanzó el proyecto. Tuvo su vigencia hasta fines de 2007, en esos casi tres años hubo cambios de autoridades ministeriales, perspectivas de trabajo muy diferentes, sin embargo la política social continuó, y su presupuesto llego a rondar los $ 65.000.000 anuales.
Diversas organizaciones sociales que tienen improntas religiosas (de iglesias católicas, de laicos católicos, evangelistas, etc.) sindicales, partidarias (de partidos tradicionales, de distintas tendencias dentro de estos partidos, de izquierda tradicional y de aquellos autodenominados de izquierda social o nueva izquierda) vecinales y deportivos (sociedades de fomento, clubes), organizaciones no gubernamentales con distintas orientaciones y abocadas a problemáticas especificas (VIH-sida, juventud, etc.) compartieron en ese momento en muchos barrios de La Plata y seguramente en muchos otros partidos de la provincia la financiación de proyectos con distintas motivaciones e intereses.
Actualmente, en este año, la nueva gestión provincial y en particular el Ministerio de Desarrollo Social evalúa relanzar esta política, con algunas modificaciones, en lo atinente al monitoreo, evaluación, pero en principio, se sustentan las mismas nociones acerca de una juventud “problemática” a la que debe orientarse un tipo de política relacionada con soportes históricos de integración social como la educación y el trabajo.
La intención en este trabajo es realizar un análisis minucioso a los fundamentos del proyecto, por un lado, como así también analizar la información recabada en dos testimonios de referentes de ONGs que contaron con la financiación de varios proyectos con adolescentes bajo esta modalidad (entrevistas que se desarrollaron en el mes de Marzo de 2007).

Los fundamentos del Proyecto Adolescente:
A continuación realizo un análisis de los fundamentos del proyecto. Los fundamentos del mismo son de público acceso y se encuentran en la página Web del Ministerio de Desarrollo Humano de la Provincia de Buenos Aires1
En el marco de la Convención de los Derechos del Niño, la provincia a través de este programa reconoce que “nuestra provincia sufrió, al igual que el resto del país, un grave deterioro socio-económico que provocó que muchos de los chicos y adolescentes se encuentren en graves situaciones de vulnerabilidad social, que se traducen en cuestiones tales como: rezago y abandono escolar, deficiencias nutricionales, falta de controles de salud, consumo y abuso de drogas legales e ilegales, violencia familiar, social e institucional; desmembramiento del grupo familiar, trabajo infantil, abuso y explotación sexual, falta de documentación, entre otras, que atentan contra su bienestar y desarrollo adecuado”.
Por ello es fundamental para el Estado provincial revertir esta situación de vulneración de derechos a partir de “asumir la responsabilidad que le cabe al Estado frente a este sector de la población, garantizando el acceso a bienes y servicios así como a los beneficios de la seguridad social, que propicien su bienestar y desarrollo adecuados” y “brindar la posibilidad de ejercer el derecho a construir un proyecto de vida autónomo, sobre la base de la educación y el trabajo (cursiva mío).
Para ello se priorizarán acciones que preparen al adolescente para poder “enfrentar decisiones trascendentales para su vida e ingresar al mundo adulto en mejores condiciones que las actuales, garantizando su protagonismo y autonomía en la elaboración de su propio proyecto de vida” en consonancia con la Convención de los derechos del Niño.
Los objetivos generales del programa plantean trabajar en acceso de los adolescentes a los bienes sociales y servicios de la comunidad, de que se conviertan en protagonistas a partir de una “participación activa, creativa, comprometida y consciente de la sociedad y sus organizaciones” y que el desarrollo de actividades redunde en evitar la “judicialización y la consecuente institucionalización de los niños, niñas y adolescentes”.
Los específicos se desprenden de estos generales haciendo mención que a través de convertirse en protagonistas los adolescentes puedan “enfrentar conflictos y decisiones importantes para su vida”, que permanezcan o vuelvan al sistema educativo formal; en lo referente al acceso a bienes y servicios menciona la atención primaria de salud, a través del “trabajo conjunto y coordinado con los Centros de Salud locales; incluyendo la salud sexual y la prevención del embarazo adolescente, la prevención de las enfermedades de transmisión sexual (ETS) como HIV/Sida, Hepatitis B, etc. También hay otros que refieren a “facilitar la creación y fortalecimiento de espacios educativos y recreativos en el seno de las comunidades”, “brindar herramientas y recursos que permitan superar la situación de vulnerabilidad familiar y social”, “que los adultos se constituyan en promotores de los procesos donde los adolescentes puedan contar con un grupo de pertenencia y referencia” “acompañar a los adolescentes en una adecuada inserción en el mundo del trabajo”, “garantizar el derecho a la identidad y gestionar la regularización de la documentación”.
Para poder dar cuenta de tantos objetivos propuestas se plantea una articulación entre distintos programas y ministerios “a fin de hacer un uso más racional y eficiente de todos los recursos disponibles y, a la vez, brindar respuestas integrales. Por esto, la metodología de trabajo se centra en la interdisciplina y en la articulación permanente de las áreas”. A partir de los objetivos enunciados son entonces cuatro las líneas de acción:
1. Lo educativo formal: “promover la permanencia de los adolescentes en el sistema educativo formal, brindándole todo el apoyo necesario para que puedan hacerlo con éxito y en igualdad de condiciones, así como también promover el reingreso o primer ingreso de aquellos que no estén concurriendo a la escuela. Para ello se despliegan estrategias de acompañamiento, tutorías, apoyo escolar, alfabetización, etc.”.
2. Lo educativo no formal: “promoción de acciones comunitarias que tengan como objetivo potenciar todas las capacidades del adolescente que permitan un pasaje al mundo adulto y del trabajo en las mejores condiciones posibles. En este sentido, se promoverán todas aquellas acciones de capacitación no formal y comunitaria que refuercen los lazos familiares, sociales y comunitarios debilitados”.
3. Lo social: “promover el acceso a los bienes y servicios tanto sociales como culturales, recreativos y deportivos, que garanticen la ciudadanía social. Para lograr este objetivo, este Ministerio ofrece todos los Programas que tienen como población destinataria al adolescente y su familia, en forma articulada con las acciones llevadas a cabo por los Municipios y las organizaciones comunitarias locales”. Entre ellos se encuentra la promoción y erradicación de la judicialización de la pobreza, el seguimiento de niños en proceso de desinstitucionalización, la atención de niños y adolescentes víctimas de violencia familiar, social e institucional, la atención de niños y adolescentes en situación de calle, la cobertura nutricional de la población adolescente, la regularización de la situación documentaria de los adolescentes, promover promuevan prácticas de vida saludables, la promoción y desarrollo de actividades de interés propio de los jóvenes, vinculados a su comunidad y a su historia, el ejercicio del voluntariado social, solidario y espiritual.
4. La Salud: “brindar la posibilidad efectiva de acceder a los servicios de salud básicos y la promoción y capacitación en conductas saludables teniendo como objetivo central no sólo la prevención, sino también la posibilidad de contar con la información mínima indispensable que le permita a los adolescentes tomar decisiones importantes para su vida y que no impliquen riesgos para su salud. Este componente tiene como objetivo la prevención, promoción y educación para la salud, prevención del abuso de sustancias, alcoholismo y tabaquismo, y la asistencia en situaciones de enfermedad”.
La población destinataria son los adolescentes de entre 14 a 21 años, residentes en la Provincia de Buenos Aires y que se encuentran en situación de vulnerabilidad social.
Los proyectos deben ser presentados por un “municipio en articulación con alguna entidad intermedia u ONG; o por una organización de la sociedad civil en vinculación con una entidad estatal municipal o provincial”.
Los proyectos deben contemplar la incorporación de hasta un máximo de 20 jóvenes.
La evaluación y selección de proyectos se realiza a través de un “equipo interministerial de evaluación y selección de los proyectos presentados, conformado además por la Dirección General de Cultura y Educación, el Ministerio de Salud, la Secretaria de Turismo y Deportes, el Instituto Cultural y la Dirección Provincial de Juventud de la Provincia de Buenos Aires, y la Jefatura de Gabinete de Ministros”. Una vez seleccionados será el Ministerio de Desarrollo Humano el que tendrá a cargo la coordinación de las áreas y sus componentes y la administración del Proyecto Adolescentes, así como de los proyectos aprobados.
La cuestión de importancia es la financiación de los proyectos, en todos los casos será de: $ 40 por mes por adolescente para cubrir viáticos y sus gastos mínimos; más $ 1,20.- por día por adolescente en concepto de cuota alimentaria. O sea que cada adolescente cobra un total de $ 76 por mes, por participar del proyecto. A su vez la organización es la que deberá transferir dichas sumas a los adolescentes o a su familia de acuerdo a su edad.
Cada organización a su vez cobrará una suma destinada a “cubrir los kits de materiales, útiles, libros de texto, herramientas, instrumentos, etc., como plus que iguale las condiciones de educabilidad de los chicos bajo programa con el resto”. Esta suma no podrá superar los $74. – por mes por pibe, por presentación de proyecto.
El total es de $ 150. – por mes, como máximo. Para gastos operativos de la Organización, esta recibirá la suma de $ 160. – por mes, como máximo en caso de tener a 20 jóvenes. Las remesas serán mensuales. Por lo que cada organización recibe dos partidas mensuales, una destinadas a pagar el “viático” a los adolescentes y la otra destinadas a gastos operativos, y materiales entre otros.
Se financiaron cerca de 20.000 proyectos de toda la provincia de hasta 20 integrantes cada uno, intentando dar cobertura a cerca de 400.000 jóvenes de toda la provincia.

Una mirada al programa a través de sus protagonistas:
J. O. es el referente de una organización no gubernamental que funciona desde hace diez años en un barrio de La Plata, el ultimo camino ya en la ruta que va a la localidad de Magdalena.
Identificado como adherente a la política partidaria del peronismo, desde la organización, que cuenta con espacio físico, una panadería, una sala en donde se brindan capacitaciones, trabajan especialmente con los adolescentes, ya que los niños asisten a comedores y copas de leche.
Desde el inicio del proyecto se ha presentado y le han subsidiado hasta la actualidad la totalidad de los proyectos.
Consultados acerca de que objetivos o líneas de acción han desarrollado, ha sido básicamente la educación no formal, basado en capacitaciones de oficios a los que se observa que puede haber salida laboral por la recuperación económica. En principio la intención era que los jóvenes una vez capacitados puedan organizarse y establecer emprendimientos cooperativos entre varios de ellos, pero ante la complejidad han optado por realizar capacitaciones e intentar vincularlos con empresas de la zona.
Pero, vale la aclaración, estas capacitaciones son para los jóvenes y adolescentes, para las chicas es otro el proyecto. Ante esta distinción se le solicite si puede profundizar.
“Para las chicas el proyecto esta vinculado a lo social, en particular a la promoción y articulación con programas y actividades de los ministerios, por ejemplo”.
Las chicas suelen asistir a jornadas en la Cámara de Diputados de la Provincia de Bs. As o en jornadas organizadas en los Ministerios sobre distintas problemáticas y deben también observar en que se puede articular en lo referente a documentación, etc. de sus familias y del barrio.
El último punto es acerca de la elaboración de los proyectos, ¿participan los jóvenes en la elaboración de los mismos? ¿Están expresas sus expectativas? La respuesta es si y no, en principio porque todos los chicos quieren trabajar, conseguir trabajo lo mejor pago posible y esto lo ven como un enganche, pero a su vez, suelen faltar bastante a las actividades porque realizan changas, y porque muchas de las capacitaciones los aburre, según lo expresado por los pibes. En el caso de las chicas, J.O. refiere que todas se sienten contenidas y contentas por las puertas que se abren aunque con resultado incierto y que pasado un tiempo también quieren conseguir trabajo y abrirse.
J. O. se siente satisfecho con el programa porque financia actividades que antes realizaba sin apoyo gubernamental y cuando lo tenia no era regular como este, que sumado a los aportes que esta realizando Nación hay una perspectiva mucho mas favorable que años anteriores.
W.C. fundo hace unos años una organización no gubernamental destinada a trabajar la problemática del VIH – Sida con asiento en Zarate Campana. Suele haber información, comenta el referente pero la mayoría es mala, moralizante o culpabilizadora, por ello el objetivo es trabajar la prevención pero a partir de información confiable, y destinada a todo publico en general, en particular a los jóvenes. No solo por ser el grupo etareo mas vulnerable sino también por la posibilidad de que estos jóvenes se conviertan en promotores de salud.
Por ello participa en tres proyectos adolescentes en coordinación uno de ellos con el municipio, y los restantes en distintos barrios de la localidad.
Realizan jornadas de capacitación en escuelas en donde participan los chicos de proyecto y en los barrios algo similar pero mas desestructurado. Hay participación tanto de chicos como de chicas pero estas últimas son mayoría.
Esta confiado en seguir con esta metodología y que se afiance la formación de promotores.

Algunas reflexiones acerca del proyecto adolescente
La alta adhesión entre instituciones y organizaciones comunitarias de diversa índole al programa se basa a mi entender en una posibilidad de financiamiento que junto a otros aportes dinerarios de otras esferas fortalece el accionar y da legitimidad a su accionar cotidiano en los barrios o en las comunidades.
Para los adolescentes en cambio esto es diferente, en principio es un ingreso, la mitad de un plan social que de por si es insuficiente; lo que perciben por desarrollar diversas actividades en las que poco o nada pudieron expresar sus expectativas o posibilidades, claro esta que una dinámica institucional en ese sentido puede operar para que cada año el proyecto se vaya delineando según intereses de los adolescentes.
Las cuatro líneas de acción denotan un conjunto de representaciones que, interpeladas por los adolescentes, permean la letra de los proyectos.
Si bien no lo doy por descontado porque ciertas ramas industriales o de la construcción están demandando mano de obra calificada, habría que ver si la capacitación brindada ofrece realmente el acceso a trabajos más calificados, o si el mercado de trabajo actual necesariamente no contrata más mano de obra que no sea flexibilizad, desregulada y mal paga.
El mercado exige experiencia laboral, algo complejo para adolescentes que buscan trabajo por primera vez, además el mercado no reconoce muchas veces la experiencia generada en muchas ocupaciones accesibles para jóvenes de bajo nivel educativo (WELLER, 2005).
La otra cuestión para pensar es el trabajo como dador de identidad y la búsqueda por parte de estos adolescentes a un trabajo que difícilmente accedan por lo menos con el carácter de “integrador” que tenia décadas atrás.
Es por ello que, lejos la posibilidad de acceder a un empleo estable, estos jóvenes, hablo de jóvenes pobres, en contexto de marginalización, trabajan a destajo, en su mayoría, en el rubro de la construcción, algunos de ellos, en actividades relacionadas a la misma como ser carpintería de obra, pintura de obra, durlok, etc. Las condiciones de trabajo residen en casi doce horas diarias a cambio de treinta pesos pero con las que se debe solventar su almuerzo, por lo que como estrategia de ahorro esta su alimentación pese al esfuerzo físico que demanda este tipo de trabajos.
Otra cuestión a analizar es que fortaleciéndose el accionar de distintas organizaciones a través de este programa como también de otros se consolida territorialmente el barrio como escenario de estrategias y conflictos. El imaginario del barrio reemplaza a la de la fábrica, los planes al salario, el movimiento de desocupados al movimiento obrero organizado (MALLIMACCI, 2003).
Por lo que habría que preguntarse como estos adolescentes construyen sus relaciones sociales, que mediaciones realizan. Para el autor frente a lo que podríamos decir complejidad de lo social, basándonos en lo expuesto anteriormente es necesario abordarlo desde el paradigma interpretativo en función de la acción social en el contexto del mundo de la vida, desde la perspectiva de los actores. Con los supuestos de resistir la “naturalización” del mundo social, de la observación a la comprensión, la doble hermenéutica y la perspectiva de los actores supone ello una ruptura epistemológica. Las trayectorias, historias de vida, expectativas de los sectores populares acompañan y dan sentido a los profundos cambios estructurales (MALLIMACCI, OP.CIT).
Con respecto a la figura de la contraprestación, en este caso por estas cuatro líneas de acción, esta es altamente cuestionable ya que los derechos sociales no se encuentran sujetos al cumplimiento de condición alguna por parte del titular. En relación a la contraprestación en términos de cumplimiento de condiciones sanitarias y educativas implica un prejuicio hacia la población beneficiaria (CELS, 2003).
En cuanto a esta política como fortalecimiento de ciudadanía para estos adolescentes Marshall (2004) planteaba que esta consiste esencialmente en asegurar que cada cual sea tratado como un miembro pleno de una sociedad de iguales. Por lo que las dimensiones presentes en esta conceptualización de ciudadanía son el reconocimiento, el ser parte de la sociedad; la participación en la herencia común, el ser representado; la autonomía, esto es una clara distinción entre lo público y lo privado; y la integración, que le permite al individuo ejercer la ciudadanía.
En un contexto de una sociedad salarial estos derechos sociales a criterio de Marshall (2004) impactarían en el salario real de los trabajadores. Una estrategia política en la relación entre el Estado y la sociedad, rearticulándose lo publico con lo privado. Lo central de Marshall era el lugar, la centralidad, que le daba al trabajo y a la sociedad salarial en relación a la ciudadanía.
Jordi Borja en cambio también habla de la necesidad de reconocimiento y de un status para ser ciudadano pero también hace hincapié en el proceso de conflictividad para que no solo a nivel de los derechos sino de las políticas públicas necesarias para el ejercicio de esos derechos. Si para Marshall (2004) era el Welfare State el máximo a conseguir para este autor la globalización da una oportunidad que no hay que desaprovechar, es mas, se debe ser estratégico para avanzar. Reconociendo que no es tarea sencilla explica sin embargo que el debilitamiento de los estado nación con la presencia de organismos supranacionales potencializan la posibilidad de avanzar en una legislación que vaya reconociendo la heterogeneidad o mejor dicho las múltiples identidades presentes hoy, por ello es necesario también un conjunto de “derechos complejos”. Cuestión que se convierte utópica cuando se recorren los barrios del conurbano bonaerense o aquí en lo denominado “Gran La Plata”.
Gosta Esping Andersen (1993) plantea que se debe explicar la economía pos industrial tenemos a partir de que Estado de bienestar tuvimos. Varios autores plantean que en la Argentina existió a diferencia de países europeos una fuerte presencia de corporaciones con escasa presencia democrática de varios partidos, situación que fortaleció en el plano de las políticas sociales, una lógica que privilegia a algunos y excluye a los no corporativizados del acceso a los bienes y servicios, y en donde los trabajadores se constituían como categoría social con derechos específicos y el trabajo asalariado aparecía asociado a una red de protecciones sociales. Por lo que las políticas sociales se adaptaron a la estructura del mercado de trabajo y a las necesidades de la estrategia de acumulación, la intervención social del Estado tiene un impacto regulatorio sobre la oferta de fuerza de trabajo y las condiciones para su venta y uso. De esta forma la política social regula el mercado de trabajo.
Por lo que son varios los interrogantes que hay que dilucidar, no solo en lo referente al trabajo en crisis, sino también a la posibilidad de ciudadanía en un contexto globalizado, a las identidades múltiples, a los adolescentes en un país que se reconfiguró económica y socialmente en las ultimas décadas, a partir de fenómenos como la precarización, la pobreza, la marginalidad y las desigualdades son tendencias que atraviesan tanto la vida económica, como las esferas sociales, culturales, religiosas, étnicas, de género y políticas. Y de las formas que asumen las instituciones estatales y sus capacidades para diagnosticar y modelar cursos de acción tendientes a enfrentar, morigerar y anticipar las consecuencias de la irrupción de estos factores (MALLIMACCI, DONATELLO 2006).
El Proyecto Adolescente que tuvo una vigencia de cuatro años en la provincia de Buenos Aires y que promete volver, es justamente una política social con las características propias de la época en que vivimos como respuesta por parte del Estado a un fenómeno que periodísticamente asusta, que es el adolescente que no estudia ni trabaja. Es el Estado el principal constructor de ciudadanía, y esta política se enmarca con esta impronta desde el Estado, lejos de lo que uno considera como política social universal y equitativa, cerca de la política coyuntural que hoy por hoy puede realizar un Estado provincial, según la resignación y el escaso grado de autonomía política y presupuestario que denuncian sus funcionarios. Por lo pronto el barrio, territorialmente se consolida como el espacio predilecto en la actualidad con todos los atravesamientos que podamos pensar.

BIBLIOGRAFIA
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