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Procesos de formación, identidad y representaciones de alumnos y docentes de la carrera de Trabajo Social

Alicia Dieringer, Nelly BalmacedaDescargar PDF

Resumen
El presente artículo se vincula con el trabajo de investigación que encaramos durante los años 2003-2004 acerca de la identidad y formación profesional relacionada con la Licenciatura en Trabajo Social de la UNaM, Argentina..
Los escasos trabajos de investigación sobre la formación universitaria de los Trabajadores Sociales, nos dan cuenta de un debate reciente, aunque limitado. De ahí la importancia de tratarlo.
Aquí abordamos particularmente respecto a los escenarios, procesos y sujetos del campo profesional, analizando tanto el objeto como los objetivos de la profesión; el carácter disciplinar del Trabajo Social y su relación con las Ciencias Sociales, como así también, los modelos de formación y el contexto histórico político en el que surgen. Se consideró oportuno, además, incorporar los debates y posiciones actuales respecto a la instrumentalidad del Trabajo Social al igual que realizar una mirada a los sucesivos planes de estudio de la carrera de Trabajo Social en la UnaM.

Presentación

Un tema central que se impone en la década de los 90 es la revisión y la actualización de los marcos teóricos y de las variables contextuales. Coincidiendo con Coria, A., Bandano M. y otros (1999), la crisis de los paradigmas en las Ciencias Sociales repercute en el currículo de grado de Trabajo Social, en el sentido que interpela la necesidad de elaboración de marcos explicativos que sirvan para el desarrollo específico de la profesión. Vinculado a este presupuesto, el presente documento refleja algunos resultados de la investigación que encaramos durante los años 2003-2004 acerca de la identidad y formación profesional relacionada con la Licenciatura en Trabajo Social de la U.Na.M. Cabe aclarar que los objetivos principales del trabajo fueron relevar y reconstruir las percepciones y valoraciones de alumnos y docentes respecto a la identidad profesional y analizar las bases teórico-conceptuales y metodológicas sobre los que se fundamenta la formación. La reflexión sobre la identidad y formación académica del Trabajo Social se convierte en desafío para todos los agentes sociales relacionados a esta carrera, advirtiendo el estrecho vínculo con que se relacionan las problemáticas de la identidad y formación profesional del Trabajo Social con las políticas de estructuración del Estado en su relación con la sociedad nacional y provincial. Más precisamente en un país como la Argentina en el que se vienen profundizando las transformaciones de los procesos de producción de la vida social, determinados por la reestructuración productiva, por el rol del estado y las nuevas configuraciones de la cuestión social. La indagación sobre la formación universitaria de los TS, nos llevó a describir los rasgos más sobresalientes del universo discursivo que se orientaban a definir las prácticas de teorización, formación y de desempeño profesional. Esta exploración puede ofrecernos una contextualización y generalización de los ejes temáticos que hoy debaten los distintos participantes de la escena académica y profesional. Con el fin de hacer inteligible la relación entre ejes discursivos y práctica socio profesional, como diferentes elementos de una misma realidad, nos valdremos de la noción de “marco de representación”1 . Esta noción nos permitirá además, recortar los distintos modelos institucionalizados de la profesión y trazar coyunturas y estados de situación hegemónica del espacio social en su devenir histórico. Recordaremos que en la República Argentina el espacio socio-ocupacional del Trabajo Social estuvo vinculado particularmente al Estado y su sistema de políticas sociales, especialmente a partir de la década de 1940. No obstante, cuando confrontamos la literatura sobre la historia de la profesión, encontramos distintas posiciones que sostienen que, en el país, la profesionalización de este saber específico es posterior a la conformación de los espacios tradicionales de la inserción laboral. Con la identificación de las instituciones del Estado nacional como partícipes necesarios de la estructuración y legitimación de las políticas sociales entramos en un sendero de vinculaciones entre espacios académicos específicos y estructura política nacional; que gravitará en la definición de posiciones e intereses al interior de la naciente formación académica profesional. Sin dudar sostenemos que buena parte de la jerarquía de los objetos y objetivos de preocupación profesional son trasladados al interior del campo formativo específico por el efecto de hegemonía que tiene el Estado en la definición de dichos elementos en todo el espacio social nacional. No nos resulta extraño encontrarnos con un paralelismo entre: a) la jerarquización continua y cambiante por parte del Estado de los problemas sociales merecedores de su atención y, b) aquella que se da al interior de las instituciones educativas e incluso de las corporaciones gremiales y profesionales en relación a sus problemas de investigación, docencia e intervención profesional. En esta visión del vínculo política – formación académica, no estamos homologando posicionamientos teóricos y políticos que sostienen que la hegemonía que establece el Estado en su relación con la profesión del TS la convierta incluso en un simple aparato ideológico, o que esa relación no haya sufrido variaciones con el correr del tiempo. Por el contrario, para nosotros, aun en el momento de la acción fundacional del espacio laboral y formativo del Trabajo Social, el Estado debió lidiar con otras instituciones y agentes sociales, igualmente interesados, en este espacio social específico; y de hecho, en las últimas décadas tanto el debate como las decisiones adoptadas al interior del espacio académico profesional ha hecho que las relaciones entre Estado y profesión tienda a ser más equilibrada, tornando a la profesión en un campo legitimado para la definición de las mismas políticas sociales, ya sea a través de los profesionales individuales, de sus asociaciones o federaciones de instituciones educadoras en alianza con diversos sectores sociales. No obstante, esta relación -en proceso de transfiguración continua- no ha impedido que la acción hegemónica del Estado persiga y tenga efectos al interior del campo profesional, al encontrar eco y reproducirse en posiciones teóricas que se disputan la definición legítima de la profesión. Desde esta perspectiva, para nosotros la construcción de un campo profesional como el del Trabajo Social encuentra muchas semejanzas con el proceso de estructuración de otros campos profesionales como el de la formación de maestros para la educación obligatoria, la de los médicos, e incluso de profesiones tan alejadas como la que comprende a la de los profesionales en Ciencias Económicas y, en particular, de los contadores públicos nacionales, por paradojal que esto nos parezca. En todos los casos, en su fase inicial, la hegemonía del Estado es total y debido a esta misma capacidad y legitimidad puede fundar espacios sociales convirtiéndolos en espacios e instituciones públicas legítimas; habilitando de este modo que el interés de los agentes sociales por la existencia pública de esos espacios jueguen a favor de la producción y distribución de bienes y servicios especializados hacia el resto del espacio social. 3 Generalizando, podemos decir que el nacimiento del campo profesional del Trabajo Social es el producto de políticas estatales destinadas a la regulación de la relación entre capital-trabajo y, en particular, a la organización y gestión de la asistencia social pública; en este sentido, es comprensible que afirmemos que tanto la construcción del espacio laboral como los modelos de intervención profesional del Trabajo Social estuvieran atravesados por las relaciones políticas y socioeconómicas de la realidad nacional que le da origen y legitimidad. El nacimiento y legitimación del discurso sobre la asistencia social, constituye un ejemplo de lo expuesto. Dentro de este escenario, se legitimó que los profesionales del naciente servicio social profesional se ocuparan de ejecutar políticas sociales y de operacionalizar los servicios institucionales, creados para atender demandas y conflictos sociales en una sociedad que se transforma paulatinamente y requiere cuanto menos “restablecer el equilibrio” amenazado por esos conflictos. Al mismo tiempo, transcurrido su fase de creación, el nuevo espacio público aumenta su autonomía relativa, redefiniendo la relación con la institución creadora al poner en cuestión la legitimidad del Estado para hegemonizar el debate de las preocupaciones que ocupan a los agentes sociales consagrados al nuevo campo. Si bien, en el caso del Trabajo Social, y en el de muchas otras profesiones como en el de la medicina o la docencia, el Estado continuó determinando los quehaceres cotidianos del profesional egresado, al constituir a sus instituciones, programas y proyectos públicos en los principales empleadores de esos profesionales, no logró mantener esa eficacia hegemónica en espacios e instituciones como las de
dicadas a la formación académica profesional. Este incremento en la autonomía relativa de las instituciones formadoras y de su prestigio y poder para definir qué se enseña en la profesión, ayudando incluso a la redefinición continua de su identidad es consistente con los modelos de organización de las sociedades industriales y con regímenes democráticos, a tal punto que la excepción que confirma la regla en la historia del Trabajo Social y de las Universidades Públicas en Argentina está ilustrada por el Régimen autoritario que diera el golpe de estado entre 1976 y 1983 deponiendo no sólo a las autoridades constitucionales del Estado sino incluso interviniendo las universidades y suspendiendo de hecho todas las garantías y derechos que asistían a docentes y alumnos para enseñar y aprender en libertad. Este régimen suspendió absolutamente todos los programas educativos y expulsó a los docentes y alumnos cuando consideró que los mismos no comulgaban con su particular visión de la función de las instituciones educativas. Un recorrido por los modelos de formación del Trabajador Social –componentes del Perfil, la inclusión de las Ciencias Sociales y el contexto político Es nuestra intención identificar y describir el tipo de relación y/o articulación detectada entre dichos contenidos de la formación del Trabajador Social -componentes del Perfil del Trabajador Social-, las Ciencias Sociales y el modelo político imperantes en cada etapa histórica. Tomamos como base empírica de este recorrido el desarrollo de la formación profesional del Trabajador Social en la Provincia de Misiones. Creemos que es necesario recordar, en el sentido que hasta aquí lo vinimos haciendo, que tanto las definiciones del rol como de las funciones de los trabajadores sociales han manifestado diversas connotaciones en determinados períodos históricos. Señalamos por lo mismo que la particular posición estructural dominada del campo profesional, en relación a la predominancia del estado como principal empleador de los Trabajadores Sociales, ha facilitado la aparición y consolidación de posicionamientos e intereses al interior del espacio social, capaces de imponer concepciones y estrategias de intervención – afines al modelo político 4 hegemónico- que implican al mismo tiempo la hegemonía de enfoques teórico-conceptuales y metodológicos en la formación académica impartida. De esta manera, cada modelo político al lograr un posicionamiento dominante del Estado y con ello de la definición de las políticas públicas, buscó colonizar, a través de diversas estrategias, el campo profesional del Trabajo Social. Una de esas estrategias, y sobre la que pondremos nuestro foco de atención, es la formación profesional; otra estrategia podemos encontrarlo en el hecho de que el Estado logró el monopolio de la definición e implementación de las políticas sociales destinada a la población y con ello de los principales y tradicionales puestos laborales del Trabajador Social. Para la organización de cada perfil hemos tomado algunas de las dimensiones abordadas por el Lic Marcelo F. Lucero2 y otras consideradas pertinentes y adecuadas al contexto de la carrera de Trabajo Social de la U.Na.M, éstas son las siguientes:  Etapas: rasgos o características principales que asume la profesión en un determinado momento  Marco de referencia: contenidos del encuadre y la acción profesional (teorías, corrientes, tendencias).  Objeto de intervención: lo que en cada momento era el centro de atención de la acción, lo que había que transformar.  Objetivos: los perseguidos por la profesión hacia lo que se dirige o se pretende lograr con la intervención profesional en el marco del proyecto económico político vigente  Estrategia metodológica: supuestos, métodos y técnicas de intervención.  Rol: cuál es el papel que le toca desempeñar al trabajador social. Históricamente, en la Europa preindustrial, se inicia la asistencia social cristiana y/o filantrópica, en el intento de otorgarle cierta sistematicidad a la acción voluntarista, humanitaria, caritativa y en desarrollar sistemas de seguridad social orientados a ayudar y a asistir al “necesitado”. Se inicia así un proceso de institucionalización del entonces servicio social o asistencia social que años más tarde sería nombrado también como trabajo social, y que nace como una forma de ACCIÓN SOCIAL. La intervención en lo social, según Carballeda, A.J (2002), manifiesta influencia del pensamiento de Thomas Hobbes (1588-1679), en especial porque en sus obras comienza a instaurarse la visión contractualista de la sociedad, a fin de terminar con el “estado de guerra natural” y “darle poder al soberano para lograr la paz” marcando el clima de una época de transición de lo antiguo a lo moderno. Son referentes de esta etapa en Europa, la Organización Social de la Caridad, la Ley de Pobres, Juan Luis Vives y San Vicente de Paul, entre otros, que proponen un esbozo de técnica operativa para el trabajo filantrópico. En la Argentina la creación de la Sociedad de Beneficencia, en 1823 por disposición de Bernardino Rivadavia, es una señal de la aglutinación del poder político y especialmente de la posesión de atributos para su ejercicio (Carballeda, 2002). Llamamos a esta etapa asistencial benéfica. La profesionalización del TS, recién se produce en los finales del siglo XIX, primero en Europa y luego en Estados Unidos, el interés se orientaba básicamente al desarrollo de procesos de aprendizaje para tratar a la gente, comprender las condiciones en que vivía, los medios que podían emplearse para mejorarlas y conocer los diversos organismos dedicados a la asistencia3 .La motivación se centra, por tanto, en el hacer; podría asimilarse a una labor artesanal, cuyo objetivo es el manejo de una técnica que permita obtener unos resultados deseados. 5 Los antecedentes, de la formación profesional, en la provincia, se relacionan con un primer “Curso para Auxiliares de Servicio Social” que en el año 1958 es organizado por una Visitadora de Higiene graduada en la Facultad de Medicina de Buenos Aires. Dicho curso depende de la Dirección de Salud Pública y por Decreto Ley 192/57 del Ministerio de Asuntos Sociales de la Provincia, en el que ya se prevé la creación de la escuela de Asistencia Social. Egresan del mismo ocho personas con el titulo de Auxiliares de Servicio Social. En la formación de la época, el vínculo personal gravitaba más que el vínculo técnico. De igual manera, si bien se buscaba conocer para hacer, la interpretación descansaba en contenidos del sentido común. El énfasis principal estaba puesto en el área de la salud y en las ideas del higienismo, y su posterior concreción en el Plan Ramón Carrillo se observan las primeras producciones teóricas del Trabajo Social. De esta manera, no será el saber técnico, sino las cualidades y valores personales los que asegurarán el éxito de la intervención. Según Marcelo Lucero (Op. Cit.) en términos más concretos, se ponderará la vocación de servicio al prójimo, presentes en los componentes de género y religioso, sentimientos “sensibles” cristianos por sobre otro elemento. A este primer período en el perfil de formación profesional hemos denominado higienista..

MODELO HGIENISTA DE LOS AUXILIARES EN SERVICIO SOCIAL
ETAPA  Benéfica Asistencia
MARCO DE REFERENCIA Higienismo. Cuidados de la salud y el medio ambiente OMS Mediación del Sentido Común
OBJETO El hombre y su necesidad
OBJETIVOS Satisfacer necesidades vinculadas a la salud
ESTRATEGIA METODOLOGICA Se privilegia el abordaje individual, visita domiciliaria. Campañas sanitarias
ROL Educador sanitario /educador social

El contexto socio-político argentino: La llegada al gobierno nacional de Juan Domingo Perón a mediados de la década del cuarenta inauguró en el plano económico la implementación del modelo de sustitución de importaciones, el que se basaba en el desarrollo de la fuerza de trabajo, vía salario indirecto para, de esta manera, mantener un fuerte nivel de demanda interna como dinamizadora del proceso de industrialización. Por lo tanto las acciones estatales tenderían a fortalecer y asegurar la fuerza laboral. Se implementa una política de neto corte redistributivo, en el que subyacía el postulado keynesiano de mayores ingresos, mayor demanda y, por lo tanto, mayor crecimiento. Este modelo implicó un conjunto de políticas económicas y sociales: políticas en salud, vivienda y educación. Las actividades llevadas a cabo por la Fundación “Evita” son claros ejemplos del énfasis puesto en el gasto social. Tienen un gran auge y desarrollo las políticas sociales universales. La legislación laboral, y sobre todo la constitución del 49′ tenía en el fondo el objetivo de institucionalizar los cambios que se estaban llevando a cabo. MODELO HGIENISTA DE LOS AUXILIARES EN SERVICIO SOCIAL ETAPA Benéfica AsistencialMARCO DE REFERENCIA Higienismo. Cuidados de la salud y el medio ambiente OMS Mediación del Sentido Común. OBJETO El hombre y su necesidad OBJETIVOS Satisfacer necesidades vinculadas a la salud ESTRATEGIA METODOLOGICA Se privilegia el abordaje individual, visita domiciliaria. Campañas sanitarias ROL Educador sanitario /educador social. 6 En este marco se crea en Misiones en 1959 la Escuela de Servicio Social dependiente del Ministerio de Salud Pública con tres años de formación teórico-práctica. Las funciones del asistente social eran desconocidas y/o vinculadas a las de visitadoras de higiene o visitadoras sociales. En el primer año se dictaron las siguientes asignaturas: Caso Social Individual, Protección Materno Infantil; Higiene y Medicina Social, Microbiología y Parasitologia; Anatomía y Fisiología, Psicología, Nociones de Enfermería y Primeros Auxilios; Historia y Evolución de la Asistencia Social, Idioma Guaraní. Se puede observar la preponderancia de asignaturas con orientación medico-biologicista4 . Según Ander Egg (1977) “en el decenio del 50 las Escuelas de Asistencia Social nacen y se desarrollan conforme a un molde norteamericano y la formación que se imparte en ese entonces suele ser una copia de las ideas que sobre el tema tienen vigencia en ese país; de ahí el énfasis que se dio al Servicio Social de casos, luego al de grupo y finalmente al desarrollo de la comunidad1 ”. 5 Simultáneamente, la ciencia social en expansión, pretende constituírse en una ciencia general, que abarque al conjunto de la realidad social con una perspectiva explicativa, orientada no solamente hacia la búsqueda de relaciones causales sino también de leyes generales. Se produce un auge de disciplinas particulares: antropología, psicología social, economía, lingüística, demografía…., las cuales, empiezan a configurar en su interior paradigmas teóricos diferentes e influyen posteriormente en la formación académica de los TS. Mary Richmond 6 propone, el modelo diagnóstico social que marca el comienzo de lo que se denomina Trabajo Social de Casos a partir de la influencia psicoanalítica de corte freudiano. Es el primer esfuerzo por ofrecer piso teórico a lo que ella define como procedimientos que desarrollan la personalidad mediante ajustes efectuados conscientemente, individuo por individúo, entre el hombre y el medio social en el que vive En el análisis del proceso o surgimiento de las llamadas metodologías de trabajo social, “el caso social individual” ocupa el primer lugar. Llamamos a esta etapa PSICOLOGISTA. Por la influencia que tiene la psicología, al analizar la adopción de categorías tomadas de las teorías psicoanalíticas originadas por Sigmund Freud y Otto Rank, aparecen respectivamente la escuela diagnóstica o modelo clínico operativo y la escuela funcional o modelo de crisis. Posteriormente, surgen el modelo socio-conductista (fundado por John Watson), el modelo de comunicación interacción apoyado en la terapia familiar y la psicoterapia centrada en el cliente basada en Carl Rogers. A partir de dichos referentes teóricos se producen propuestas de tipo operativo; en esta labor se encuentran: Mary Richmond, Gordon Hamilton, Patricia Kane, Helen Perlman, Virginia Robinson, Edwin Thomas, y otros. Es significativo destacar, el giro que se va dando en la currícula de la carrera a partir de las asignaturas desarrolladas en el segundo año con un número menor de ellas relacionadas al campo médico y la incorporación de otras como Derecho, Filosofía. Asimismo, se incluyen: Servicio Social (de grupo y metodología), Educación Sanitaria, Economía Política, entre otras. Cuando el trabajo de grupos toma preeminencia y se considera como una rama del Trabajo Social entendido como método y como campo de acción con propósitos correctivos, preventivos, recreativos, educativos y promocionales casi simultáneamente en el contexto europeo, se le otorga el respectivo reconocimiento al método de organización de la comunidad. Este proceso que va del individuo a la colectividad se explica por coyunturas socio-económicas y políticas, y por razones epistémicas, es decir, por la creciente incorporación de categorías sociológicas que permiten observar los problemas 7 sociales y humanos en el conjunto de las interacciones entre los sujetos, en la estructura de las sociedades y en las formas de organización de los conglomerados humanos. Llamamos a esta etapa SOCIOLOGISTA Según Piaggio, R.7 a fines de la década de los cincuenta la problemática del desarrollo, había adquirido una importancia que gravitaba fuertemente en el campo de las ciencias sociales y que el funcionalismo aparecía como el marco teórico de referencia del Servicio Social, elevando las exigencias de rigor científico en la formación de los asistentes sociales, proponiendo la formación de un profesional más independiente, siguiendo los lineamientos de Europa y Estados Unidos” sin embargo esa formación en la época mencionada cabalgaba entre la nueva propuesta teóricametodológica y la anterior basada en principios de una formación para-médica y en algunos casos para-jurídica En esta trilogía de la llamada metodología clásica o tradicional de Trabajo Social, individuo-grupocomunidad, el péndulo oscila desde una concepción que centra lo social en el sujeto hasta una especie de comunitarismo que sumerge al individuo en el colectivo. Tal es así que las asignaturas del tercer año de la carera la componen: Servicio Social (Organización y Desarrollo de la Comunidad) Recursos de la Comunidad, Legislación Social, Ética; Historia y Geografía del Nordeste; Sociología (Urbana y Rural) entre otras. Se admite que estos modelos de Trabajo Social coexistieron y coexisten en una misma carrera, observándose “adhesiones” a los mismos, según grupos de docentes. Se incorporan al TS, los modelos teóricos-conceptuales de tipo funcionalista, estructuralistas y estilos metodológicos empiristas.

MODELO HIGIENISTA – DESARROLLISTA
ETAPA Psicologista-sociologista (se inicia en un primer año con una impronta psicologista para pasar en los años siguientes a una orientación sociologista)
MARCO DE REFERENCIA Teorías psiconalistas, conductistas Desarrollismo. Teorías funcionalistas ,estructuralistas El Estado benefactor
OBJETO La situación problema la sociedad como un todo. reflejado en la intervención directa del asistente social, el medio social.
OBJETIVOS “Adaptación del individuo al medio” organización y gestión Disciplinamiento y consenso social en torno al proceso de desarrollo
ESTRATEGIAS METODOLOGICAS Diagnóstico – tratamiento (racionalidad profesional).se privilegia el abordaje 8 individual, grupal y, posteriormente el comunitario El desarrollo de la comunidad como estrategia persuasiva de integración al proceso de modernización. Las técnicas predominantes son la encuesta, el censo, la entrevista personal.y trabajos grupales.
ROL Agente de Cambio. Operador de campo de las políticas sociales (prestador de servicios, administrador de recursos).

El contexto socio-político de la dictadura militar:” Proceso de Reorganización Nacional” La reforma financiera llevada a cabo en 1977, marca la ruptura de la tradicional vinculación financiero-productiva acorde al patrón de industrialización de la etapa del desarrollismo. Es decir del autofinanciamiento empresarial (como predominante) se pasa a una nueva lógica en donde el endeudamiento con el sistema bancario y extrabancario sostiene el financiamiento del sector industrial. El discurso modernizante ocupa todas las esferas del estado dándole sentido a las políticas públicas de la dictadura. El mismo sostiene que el crecimiento de las sociedades avanzadas las ha convertido en “post-industriales”, es decir economías basadas en el conocimiento (ciencia y tecnología), cuyo eje dinamizador es el sector cuaternario (de servicios). Para esto la estrategia de desarrollo no se plantea como un proceso de sucesivas “etapas”, sino que es necesario realizar un “salto cualitativo”, en otras palabras reconstitución y reformulación de la economía nacional bajo los parámetros neoliberales. 12 El abordaje de la FFAA al Estado, tuvo como efecto inmediato la implantación del “Terrorismo de Estado”. La represión, desaparición y asesinato del disidente se convirtió en el mecanismo privilegiado de disciplinamiento social. En nuestra provincia, la universidad es intervenida y se produce un proceso de vaciamiento y control, que en el departamento de Trabajo Social se reflejará en la disminución y “desaparición” de alumnos y enclaustramiento de docentes. La carrera se enclaustra a sí misma, no se realizan actividades prácticas comunitarias, ni toda aquellas que genere opiniones divergentes a la “doctrina se seguridad nacional”. En este escenario son quitadas asignaturas, bibliografía y clausurado el centro de estudiantes. La formación fragmentaria de los conocimientos científicos, es uno de los rasgos predominantes de esta época. En la intervención cobra relevancia el método científico positivo, la objetividad y un lenguaje técnico acorde a los avances profesionales. “El Trabajador Social se convierte en un técnico destinado a la aplicación instrumental de los recursos institucionales que en la época analizada no es otra cosa que homogeneización de los sectores dominantes y heterogeneidad de los dominados. Es decir un operador de campo pragmático cuya función es lograr que la institución cumpla con sus fines sociales.” Lucero; Marcelo (Op.Cit): pag.12 Posteriormente en el año 1981-82 con vista a un nuevo proceso democrático en la Argentina, se inicia la reforma del plan de estudios. cuyo principal eje giró en torno a una modificación sustancial de la estructura curricular, sin embargo, no se produjeron cambios sustanciales en el perfil, ni en las prácticas docentes que se venía desarrollando.

TRABAJADOR SOCIAL ¿“TÉCNICO O PROFESIONAL ECLECTICO”?
ETAPAS Post-reconceptualizadora
MARCO DE REFERENCIA Heterogeneidad de teorías, amalgamadas en la currícula de formación
OBJETO Los excluidos, marginados – la clase trabajadora, los dominados – los pobres, los indigentes – población con necesidades básicas insatisfechas
OBJETIVOS En el discurso desde el Bienestar General hasta la liberación, pero se sintetiza en la reproducción institucional del control social. Formalización y vaciamiento de la democracia real.
ESTRATEGIA METODOLOGICA Método Científico – Investigación Acción – Metodología cualitativa y/o participativa
ROL Conductor de grupos, promotor de participación, terapeuta familiar. Identidad difusa.

La reinstalación de la democracia en 1983 con el gobierno de Raúl Alfonsín implicó una renovación político-social que en el caso de las universidades desembocó en el proceso de normalización, que culminará en el autogobierno universitario y la reincorporación de docentes cesanteados durante el proceso militar. Hay que aclarar que en el caso de Trabajo Social no todos regresaron. El restablecimiento de la democracia despertó en la sociedad argentina la esperanza en una mayor libertad, y mejores condiciones sociales. Sin embargo pronto se cayó en el desencanto, pues en el fondo, los condicionamientos impuestos por los grupos económicos y el miedo a un nuevo golpe de estado actuaron a favor de la legalización y legitimación de las acciones del proceso militar. Desindustrialización, distribución regresiva y valorización financiera fueron los mecanismos de acumulación capitalista que serán reafirmados durante el período democrático por un Estado cada vez más vulnerable a los intereses económicos dominantes. Se manifestó una fuerte tendencia a consolidar las nuevas pautas de acumulación impuestas a partir de 1976, y por consiguiente un poder político vigilado para legitimar dichas funciones. Esto transformó a la democracia en una formalidad. La sociedad se ve envuelta en un dilema que tiende a disociar y por que no, a instalar el pragmatismo como lógica de pensamiento: vivir en democracia, pero con una economía excluyente y un poder público restringido. Con la llegada al poder de Carlos Menem en 1989 se inicia un proceso de ajuste que implicó llevar a su máxima expresión el principio neoliberal del Estado mínimo. La implementación de un Estado mínimo, en la concepción neoliberal, implica una reducción del gasto social, pero un fuerte tono intervencionista de protección al mercado, ejemplo de esto son la flexibilidad laboral, la reforma previsional. En este sentido giran las políticas públicas (privatizaciones, ajuste fiscal, convertibilidad) destinadas al logro del superávit fiscal, como mecanismo de financiamiento de los acreedores externos. En el campo laboral, el énfasis de la profesión se ubica en las respuestas a las exigencias externas (ej. Banco Mundial) que las políticas de Estado plantean, estructurándose por esa vía un cúmulo de propuestas especializadas y dirigidas a políticas “focalizadas”. En el ámbito académico, la carrera de TS, implementa un nuevo Plan de estudios (1999) reduciendo las cargas horarias y los años de cursado, en consonancia con las políticas universitarias de posgrados y especialización que se fueron dando. Sumatoria de teorías, aprendizaje fragmentario, disociación teoría-práctica, tienen como resultao un vaciamiento de los marcos referenciales que guían la acción. Amalgama que en definitiva dificulta al trabajador social la tarea de explicar e interpretar la realidad bajo supuestos científicos, y por lo tanto articular una intervención profesional adecuada. Estos componentes, inciden en un perfil profesional que aún mantiene fuertes contenidos del perfil fragmentario. En cuanto a las bases teóricas y metodológicas del trabajo social en esta última etapa confluyen diferentes teorías y formas de interpretar lo social. Así los trabajos de Ronsanvallon y Castell permiten miradas diferentes a las políticas sociales; como así también las instituciones son factibles de ser interpretadas desde otra mirada con los aportes de Foucaul, Donzelot. El estudio “de lo local” y la refiguracion del pensamiento social o el “sentido de la acción” desde Geertz; Schütz, para entender la 14 organización simbólica de la vida social, son aportes que llevan a replanteos teóricos y metodológicos en la actualidad. Para algunos autores como Vélez Restrepo11 este último período, llamado de post-reconceptualizacion, es un momento de cambios profundos. Ante la quiebra de los paradigmas imperantes y la crisis de las Ciencias Sociales, “el Trabajo Social debe considerar urgente volver sobre si mismo en busca de su especificidad, cuestionando el carácter pragmático e instrumental de su profesión y contemplando la necesidad de dotar a la misma de un marco de actuación fundamentado en la teoría y en la investigación y que aporte de manera racional a la construcción de conocimientos y a la comprensión de lo social”. (2003): Pág. 6. Al respecto, Matus Sepúlveda (1999) señala, que pareciera plantearse en el análisis de las prácticas una cierta ingenuidad en pensar que lo real habla por sí mismo y que lo real nos ha de ofrecer aquello que no conseguimos resolver en nuestras contradicciones teóricas. Lo real, es capturado a partir de un lugar teórico, o a partir de un modo de ver, sin embargo – agrega más adelante – todavía es necesario poner en evidencia que toda intervención es capturada a partir de un lugar teórico, a partir de un modo de ver. Los aspectos mencionados y los que se sintetizan a continuación, constituyen obstáculos epistemológicos para la construcción de conocimiento que aporten a la profesión un corpus teórico conceptual:  La marcada tendencia del Trabajo Social a la “acción” más que a la construcción de un pensamiento propio.  La relación fragmentaria y de exterioridad que, tradicionalmente, ha establecido la profesión con la teoría y con los procesos de constitución de la misma.  La tendencia a depender de las políticas estatales e institucionales, ubicándose preferencialmente en el campo de aplicación de las mismas sin notoria participación directa en el diseño y la evaluación de éstas.  La intermitencia de los procesos reflexivos y de construcción en torno a la especificidad profesional y a la necesidad de avanzar decididamente en el fortalecimiento de los procesos de construcción de saberes propios de la profesión.  Las profesiones en general y el TS en particular, no se constituyen en referentes estáticos sino que, por el contrario, están en permanente construcción y reconstrucción de sus contenidos en una amalgama de elementos (las teorías, el quehacer, el rol, los procesos, las metodologías, el ejercicio profesional) y elementos de naturaleza filosófica, teleológica e ideológica (el análisis de la responsabilidad ética y social, los perfiles ideales, etc.). Tales elementos se trasmiten y se recrean a través de los procesos permanentes de aprendizaje que tienen lugar en la formación profesional inicial, en las experiencias obtenidas en el ejercicio del Trabajo Social y en la formación continuada o postgraduada.  Sin embargo, aunque es evidente que la profesión no es exclusivamente una construcción académica, es indudable, que la puerta de entrada a ésta es la universidad, la cual, por tanto, tiene una responsabilidad central que cumplir en la constitución de unas bases sólidas sobre las cuales los trabajadores sociales continuarán construyendo la profesión en interacción y diálogo reflexivo con el medio, con el gremio, con las otras profesiones y con los avances del conocimiento. NOTAS 15 1 En términos de Bourdieu, P y Passeron J.C. (1977) Los marcos de representación e interpretación poseen efectos sociales y prácticos (políticos) puesto que esas “representaciones” contribuyen a producir la realidad objetiva que aparentemente describen o designan. 2 Lucero, M. Marcelo (1999): Pág. “Lo Político-Social en la Formación Profesional del Trabajador Social“ en Boletín Electrónico Surá 0034 Mayo 1999 Escuela de Trabajo Social Universidad de Costa Rica . 3 El Dr. Ramón Carrillo, Ministro de Salud desde 1946, llevó adelante políticas sanitarias tendientes a extender la cobertura de salud. Considerando a dichas políticas como subsidiarias de las Políticas Sociales. Afirmaba, además que no puede existir una política sin una economía organizada en beneficio de la mayoría como “tampoco puede existir una medicina destinada a la protección de la colectividad sin una política social bien sistematizada para evitar el hambre, el pauperismo y la desocupación”. Carrillo, Ramón Obras Completas. EUDEBA. Bs. As. Volumen I (19
74): pág 59 4Cuadernillo de Trabajo Social N° 10. Edit. Librería Ecro pg. 136 5 ANDER EGG, E (1975): pag.7 6 RICHMOND, M. (1977): Pág. 6 Trabajo Social de caso individual. Humanitas. Buenos Aires 7 Para la profesora PIAGGIO, R. (2000) las asignaturas prácticas, en este primer año, estaban referidas al denominado “caso social individual” y se llevaron a cabo en el área de la salud. en “ Los orígenes del Trabajo Social en la Provincia de Misiones” Revista PERPECTIVAS del Departamento de Trabajo Social Año I, 8 y 9 Citado por PAZ, JOZAMI y VILLARREAL. (1984): Pág. 36 En “crisis de la dictadura Argentina”. Ed. Siglo XXI 1984, Bs.As. 10 LUCERO , M ( op.cit): Pág. 7 11 VÉLEZ RESTREPO (2003): Pág.6 Reconfigurando el Trabajo Social, Perspectivas y tendencias contemporáneas. Espacio Editorial, Buenos Aires. BIBLIOGRAFIA ANDER EGG, E (1975) Del ajuste de la transformación; apuntes para una Historia del trabajo Social. Editorial ECRO.Buenos Aires. BOURDIEU, P. y PASSERON, J.C. (1985) La Reproducción. Elementos para una Teoría del Sistema de Enseñanza. Ed. Laia, Barcelona. CORIA,A.,BADANO,M.,ACHILLI,E.,ROZAS,M.(1999): Currículum e investigación en Trabajo Social. Espacio. Buenos Aires CARBALLEDA, A.J (2002) La intervención en lo social: exclusión e integración en los nuevos escenarios sociales. Paidós. Buenos Aires. GARTNER ISAZA L.(1999),”¿Es el trabajo social una disciplina?” en Boletín Electrónico Surá 0030 – Enero 1999 Escuela de Trabajo Social Universidad de Costa Rica LUCERO, Marcelo (1999) “Lo Político-Social en la Formación Profesional del Trabajador Social“ en Boletín Electrónico Surá 0034 Mayo 1999 Escuela de Trabajo Social Universidad de Costa Rica MATUS SEPÚLVEDA, T (1999) Propuestas contemporáneas en Trabajo Social. Espacio Editorial. Buenos Aires. MYRDAL, G. (19 61) El estado del futuro Ed- F.C.E. México PIAGGIO, R. (20003) “Los orígenes del Trabajo Social en la Provincia de Misiones” en Perpectivas. Revista del Departamento de Trabajo Social Año I, U.Na. M. Posadas, Misiones. RICHMOND, M. (1977) Trabajo Social de caso individual. Humanitas. Buenos Aires. ROZAS PAGAZA, M (2001): La Intervención Profesional en relación con la Cuestión Social. El caso del Trabajo Social. Espacio Editorial, Buenos Aires. ROZAS PAGAZA, M LUGANO, C y otros (2004) “Algunas reflexiones en torno a la actual Reforma del Plan de Estudios de la Escuela Superior de Trabajo Social”-UNLP Ponencia en Encuentro 16 Académico Nacional: Formación Académica y Procesos de Reformas de Currículum A.A.F.A.T.S. Lujan. Buenos Aires. RICHMOND, M. (1977) Trabajo Social de caso individual. Humanitas Buenos Aires VÉLEZ RESTREPO O. L. (2003) Reconfigurando el Trabajo Social, Perspectivas y tendencias contemporáneas. Espacio Editorial, Buenos Aires. WARE, C. (1968) “Organización de la comunidad para el bienestar social”. Dcto de la Unión Panamericana, OEA. Buenos Aires