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La Intervención Profesional en Trabajo Social con Grupos

Lic. Graciela Isabel MaidanaDescargar PDF

Resumen
Se presentan algunas reflexiones sobre la intervención en trabajo social con grupos, efectuándose consideraciones sobre teoría, metodología y práctica, particularmente sobre el proceso de intervención profesional. Se trabajan conceptualizaciones teóricas, así como informaciones procedentes de fuentes secundarias, producto de experiencias profesionales anteriores y de resultados de una investigación permanente sobre los grupos que se lleva a cabo desde hace más de diez años.

Introducción
Al interior de la profesión las discusiones sobre la intervención profesional son recurrentes, posiblemente esto esté poniendo de manifiesto el volumen de capital acumulado por el colectivo profesional a lo largo de décadas de reflexión y producción intelectual que van renovando el debate, conforme al desarrollo teórico, metodológico y práctico y a los cambios que se van sucediendo en la sociedad.

Para el trabajador social que está directamente involucrado en la dinámica social es ineludible la participación en los procesos de estructuración permanente del conocimiento sobre la problemáticas sociales, y de construcción y reconstrucción de la sociedad. Por ello es de entender que se renueve permanentemente la discusión sobre temas que hacen a la esencia del trabajo social.

Cabe aclarar que las reflexiones que aquí se presentan acerca de la intervención profesional en el trabajo social con grupos, son sólo uno de los posibles y múltiples análisis que se pueden efectuar. A través del desarrollo de este artículo se intenta exponer la unicidad del proceso de intervención profesional cualquiera sea la dimensión desde la cual se aborde el problema social.

La particularidad y especificidad está dada por un conjunto de condicionantes ideológico, teórico, metodológico, práctico y social que se combinan de distinta manera en cada momento histórico y que hacen a uno u otro tipo de intervención profesional.

Acerca de la Intervención Profesional

Partiendo de los supuestos básicos sobre la intervención profesional trabajados por algunos autores, se coincide en que la intervención fundada se refiere a que:

(…) desde la profesión se producen prácticas específicas al actuar sobre ciertos objetos y porque para hacerlo se utiliza la racionalidad científica, no el sentido común. Este último no es propio de las prácticas profesionales sino de las prácticas del voluntariado social (…). (Concepto extraído de la ficha de clase de la asignatura Nivel de Intervención II, 2002: 1).

Sobre esta definición es necesario aclarar algunos de sus componentes:

Prácticas específicas al actuar sobre ciertos objetos: desde aquí se está aludiendo a las dimensiones de abordaje de los problemas sociales propios del trabajo social. La sociedad como contexto del lugar en el que se desarrollan las prácticas cotidianas de los agentes sociales, es un todo integral y complejo en el cual tienen lugar todo tipo de organizaciones, de relaciones y de producciones, económicas, sociales, culturales, políticas, etc.

Para desentrañar y comprender la complejidad de una sociedad es necesario trabajar sobre unidades que permitan al trabajador social operar en la realidad concreta. De allí es que desde el trabajo social se proponen diferentes dimensiones de abordaje de la cuestión social: la familia, las instituciones, los grupos, las comunidades, las organizaciones.

Ahora bien, profundizando sobre esta perspectiva, cabe interrogarse ¿es lo mismo trabajar a nivel familiar sobre una situación de adopción que sobre un problema de divorcio, o sobre violencia familiar, o adicciones de algún tipo?; ¿es lo mismo trabajar en el apoyo escolar con un grupo de niños, o un grupo de adolescentes o un grupo de adultos; o con los problemas de organización de la comisión que atiende un comedor comunitario? ; ¿es lo mismo trabajar en una organización comunitaria, que con un proyecto de cobertura provincial que depende del Ministerio de Salud Pública?.

Evidentemente en estos interrogantes se observa que no solamente se debe saber trabajar metodológicamente con una familia, o con un grupo, o una institución, o en una comunidad, sino que además se requieren conocimientos específicos acerca de las problemáticas sociales que acontecen en la vida de las personas, pertenezcan a una familia, una institución, un grupo particular, una comunidad determinada, etc.

Entonces completando la reflexión sobre la expresión prácticas específicas al actuar sobre ciertos objetos, esta no sólo se refiere al abordaje instrumental desde cierta dimensión (familia, grupo, comunidad, etc.), sino también a los conocimientos especializados para abordar las problemáticas sociales particulares.

El otro componente que se desea destacar es porque para hacerlo se utiliza la racionalidad científica, no el sentido común: se está refiriendo al proceso que caracteriza a una formación académica de profesionales en cuanto a la utilización de los razonamientos propios del método científico. Bachelard sostenía que el: (…) vector epistemológico (…) va de lo racional a lo real y no a la inversa, de la realidad a lo general, como lo profesaban todos los filósofos desde Aristóteles hasta Bacón (i).

En el trabajo social la intervención profesional está sustentada en conocimientos comprobados que explican las problemáticas sociales. Siempre que se aborda una situación atinente a la cuestión social se parte de una concepción sobre el problema, luego en la práctica se verá las características particulares que adquiere el mismo.

Mediante un proceso de reflexión teoría – práctica – teoría, se construye el camino de comprensión, explicación y resolución del problema particular. De tal modo que hablar de intervención fundada implica los siguientes aspectos:

explicaciones teóricas sobre los problemas,
valores, ideología y experiencias previas del profesional,
metodologías de intervención,
un proceso de reflexión permanente.

Desde aquí es que en la definición antes mencionada, se diferencia la intervención profesional de una práctica de voluntariado social sustentada en el sentido común.

Acerca de Teoría, Metodología y Práctica en Trabajo Social

En trabajo social tienen carácter de esencial importancia tanto la teoría como la práctica y ambas se articulan a través de una metodología, la que: (…) no puede utilizarse sin una orientación teórica, la teoría se desarrolla por la aplicación del método científico, y ambos métodos y teorías son indispensables para otorgar un carácter científico a la práctica (BARROS Y OTROS, 1982: 15).

Es necesario advertir que, siguiendo a Barros, en este estudio se entiende por teoría al: (…) sistema de hipótesis comprobadas que se supone proporciona una explicación aproximada de un sector de la realidad (Ob. Cit.:16).

El trabajo social recibe la influencia de diferentes vertientes teóricas explicativas de los fenómenos sociales, las que se producen al interior de las Ciencias Sociales. Esto es así, dado que las situaciones en las que se encuentran implicados los sujetos sociales son redes de relaciones altamente complejas que para su comprensión y explicación requieren del aporte conceptual elaborado desde diferentes perspectivas.

En cuanto a la metodología es importante señalar que como estudio del método hace referencia a los: (…) supuestos epistemológicos en los cuales se basa la búsqueda de conocimientos (Ob. Cit.:18). Pero también se entiende que la misma se constituye en un conjunto instrumental que según la concepción teórica que se aplique, permite operar en la realidad de un modo u otro.

Estos conocimientos a nivel teórico y de metodologías son necesarios para el desarrollo de la práctica profesional, la que se inscribe como una forma especializada de práctica social. En esta reflexión también se rescata la concepción de práctica profesional de TOBON, quien considera que: (…) La práctica profesional del trabajador social se ubica en el contexto de las relaciones sociales concretas de cada sociedad, y existe como tal en tanto la sociedad necesita que se cumplan determinadas funciones sociales. Ahora bien, para poder aprehender lo concreto de lo cotidiano, hay que develarlo y esto exige que el profesional supere los rasgos empiricistas y pragmáticos, para lo que debe apelar al bagaje teórico e instrumental que lo habilita en el cumplimiento de su tarea (1986: 75-79).

Por su parte Antonio Sandoval Ávila, señala: (…) Con relación a la práctica, esta se basa en formulaciones teóricas ya establecidas para deducir desde allí algunas orientaciones para la práctica particular. La inducción va relacionando con aproximaciones sucesivas, distintos juicios particulares hasta llegar a juicios más generales. Así se van construyendo progresivamente aportes teóricos que en permanente enriquecimiento mutuo aspiran a una interpretación de la realidad. La abstracción incorpora así análisis y síntesis, inducción y deducción. (2002: 63)

El mismo autor plantea la construcción permanente de la teoría a partir de la implicación profesional en situaciones concretas. Entiende a la práctica como una manera de vivir la historia, cada uno desde su cotidianidad y con toda su subjetividad en la que incluye el pensamiento, el sentimiento, las creencias, los sueños, esperanzas y lo que se quiere.

En este sentido rescata el pensamiento de Oscar Jara en relación con la raíz epistemológica que se funda en una práctica histórica y dinámica, y también como fundamentación de la metodología para la sistematización.

Esta última se origina en la práctica, luego se efectúa un proceso de interpretación crítico desde lo descriptivo a lo reflexivo, pasando por el análisis, síntesis, inducciones y deducciones.

Acerca de la especificidad de los grupos

En este artículo, se entiende que cuando se habla de grupos se está refiriendo a una de las formas de organización que adquieren las relaciones sociales dentro de la sociedad y que en el trabajo social se constituyen en dimensiones para poder comprender, explicar y operar en la realidad. Se concibe a la organización como: (…) una trama de relaciones entre individuos articulados por una multiplicidad de propósitos (ETKIN Y SCHVARSTEIN, 1997: 155).

Entonces se puede observar que bajo la denominación de organización se pueden incluir diversidad de situaciones que se diferencian (según los autores mencionados) por su identidad y estructura; por sus dimensiones en cuanto a tiempo, tamaño, localización, producto que elabora o servicio que presta, relación con otras organizaciones, influencia sobre el entorno; por su autonomía; y por las relaciones de complementariedad, de concurrencia, o contradictorias.

Desde este punto de vista los grupos son organizaciones y los pequeños grupos son micro organizaciones, en las cuales los sujetos sociales se articulan según determinados propósitos en un espacio y tiempo determinado. El grupo posee identidad, estructura, tamaño y desarrolla una tarea direccionada por los objetivos.

Acerca del contexto de las organizaciones

Los diferentes sectores que conforman la sociedad civil, históricamente se fueron articulando a través de diversas organizaciones que se constituyeron en el eje estructurador de las relaciones y como base de la lucha y la concertación para el logro de los intereses.

Entendiendo a la sociedad como espacio social, indudablemente que los sectores que la constituyen se interrelacionan e influyen mutuamente, generando campos de posiciones con objetivos, intereses y capitales que se ponen en juego y modifican permanentemente la dinámica social.

De tal modo que no se puede conocer la realidad social y la situación de los agentes sociales, las organizaciones, ni el sentido de sus prácticas sociales desde una visión parcializada y prescindiendo de la comprensión del contexto en el cual ocupan una posición.

Un campo social se define a partir de una configuración particular de posiciones y de un sistema de relaciones que se establece y se estructura de acuerdo con los intereses y objetivos de los agentes sociales y a la distribución de los capitales que le permitan acceder o no al logro de los mismos.

Las dimensiones de la sociedad se manifiestan en: el plano político (representaciones), en el plano económico (mercado), y en el plano social (producciones socio culturales).

La sociedad civil es entendida como el lugar en el que los agentes sociales construyen y movilizan sus producciones socio culturales y donde se constituyen diferentes organizaciones en las que esos agentes se ubican y se relacionan con otros. La sociedad civil es el escenario de las políticas públicas y por lo tanto es el espacio social en el cual se posicionan y articulan los distintos sectores.

(…) Se puede, (…) comparar el espacio social con un espacio geográfico en el interior del cual se recortan las regiones. Pero este espacio está construido de tal manera que los agentes, los grupos o las instituciones que en el se encuentran colocados tienen tantas mas propiedades en común cuanto mas próximos estén en este espacio; tanto menos cuanto mas alejados (BOURDIEU, P., 1993: 130).

El ser humano en su proyección social se desenvuelve en grupos (familia, amigos, compañeros de juego, de estudio o trabajo, etc.), que se constituyen y organizan dentro de un espacio físico históricamente constituido. Los barrios en los que se conforman los grupos, se presentan como comunidades organizadas en base a distintas instituciones sociales, religiosas, políticas, culturales, etc.. Por lo general, son estas las que promueven la formación de grupos para el desarrollo de sus actividades específicas, acorde con sus objetivos e intereses. De este modo cada barrio es el espacio donde confluyen y coexisten diferentes campos de fuerza.

Las comunidades, espacios físicos delimitados geográficamente, se constituyen en espacios sociales por situaciones históricas particulares que dan a sus estructuras de posiciones características propias. En estas estructuras de posiciones se presentan relaciones de dominio y dependencia según las luchas desarrolladas por los agentes sociales y por los capitales acumulados en sus campos específicos. En este sentido anteriormente se mencionaba la existencia de instituciones que por el tipo de objetivos, intereses, capitales y prácticas son campos sociales específicos que coexisten en un barrio.

Entendiéndose por campo el: (…) espacio de juego históricamente constituido con sus instituciones específicas y sus leyes de funcionamiento propias (…) (BOURDIEU, P., 1993: 108). Cada una de esas instituciones ocupa una posición en el espacio social global según sea su trayectoria y capital acumulado.

En un análisis sincrónico en los barrios es posible distinguir posiciones como por ejemplo la que ocupa la comisión vecinal, las instituciones religiosas y educativas, los partidos políticos, las organizaciones dependientes de las instituciones públicas, las organizaciones que dependen de la comisión vecinal, u otras asociaciones.

En cada una de esas instituciones partes de un campo específico, los agentes sociales ocupan posiciones que tienen que ver con trayectorias individuales y capitales acumulados.

Así los integrantes de las organizaciones que trabajan en los barrios: comisiones vecinales, el sacerdote, los integrantes de los grupos religiosos, las madres que atienden el comedor, los punteros de barrio (cargo político partidario), el maestro, los miembros de otros grupos (abuelos, jóvenes, madres), desarrollan sus prácticas de acuerdo a los objetivos e intereses y a las posiciones que ocupan en sus campos específicos dentro de un espacio físico y social, el barrio.

Como momento histórico la estructura de cada uno de esos campos coexistentes en el barrio, se presenta como un estado de las relaciones de fuerza según sea la distribución del capital específico entre los agentes sociales y las instituciones comprometidas en la lucha (ii). Se trata del capital acumulado en el transcurso de luchas anteriores y que orienta las estrategias de los agentes (iii).

En cuanto a las relaciones de fuerza, aquellos agentes poseedores de capital específico son los que detentan la mayor parte del poder, están mejor posicionados en su campo y posiblemente también en el espacio social global dado que allí desarrollan sus actividades. Son los que desde su posición de dominio deciden acerca de las diferentes situaciones que se presentan en su campo y estas decisiones inciden en menor o mayor medida en el espacio social del que forman parte y en el que desarrollan sus prácticas.

En cada campo se producen luchas entre los agentes que ocupan posiciones de dominio y aquellos que se ubican en posiciones de dependencia. Estas luchas están destinadas a la conservación o transformación de la distribución del capital específico. (…) Por un lado los agentes que monopolizan el capital específico, lo que les confiere el poder y autoridad, se inclinan por estrategias de conservación, y por otro lado aquellos agentes menos dotados de capital, por lo general los recién llegados al campo o los más jóvenes, desarrollan estrategias de transformación. (ACCARDO Y CORCUFF, Op. cit.: 91).

Por ejemplo el ser integrante de la comisión vecinal es una posición ambicionada por los vecinos, ya que a partir de las mismas son conocidos y reconocidos, lo que les permite establecer relaciones mediante las cuales obtienen los recursos.

En los barrios las necesidades básicas y la carencia de los medios para satisfacerlas, genera el establecimiento de una red de relaciones de diferentes tipos, algunas de intercambio y de ayuda mutua y otras de competencia por obtener mayores beneficios.

El conocimiento y confianza que da las relaciones entre vecinos les permite pedir o brindar ayuda en caso de necesidad. Se da el reconocimiento entre iguales que padecen los mismos problemas. Ligadas a esas relaciones de acercamiento por necesidad también se presentan relaciones de competencia mediante las que cada agente pretende ubicarse en una posición que le permita acceder a los recursos.

En estas circunstancias de necesidades y carencias, la organización comunitaria para optimizar la administración de los escasos recursos, obtener otros y mejorar las condiciones de vida se convierte en una prioridad. En esa organización emerge la necesidad de coordinación, función que es depositada en la comisión vecinal.

En el proceso de conformar las comisiones vecinales se desarrollan relaciones de competencia entre los agentes que luchan por ocupar una posición dentro de ellas. Por esta razón las luchas que se establecen en el campo quedan evidenciadas al momento de las campañas proselitistas para elegir la nueva comisión vecinal, algunos pretender permanecer y otros desplazar a los anteriores.

El ser elegido para ocupar algún lugar en la comisión se deviene del reconocimiento a la trayectoria de cada agente, al trabajo desarrollado y a las relaciones de cooperación y solidaridad establecidas. Ese reconocimiento da prestigio y autoridad, lo que permite al agente ocupar una posición representativa del barrio.

Esa responsabilidad asignada obliga por un lado al establecimiento de relaciones con las instituciones externas para conseguir recursos y por otro lado a intensificar las relaciones con todos los vecinos para conocer las prioridades y conformar una organización básica que posibilite la distribución equitativa. El tener una posición en la comisión vecinal también da poder para tomar decisiones sobre las acciones a desarrollar y el destino de los recursos. Aquí se observa la conjunción del capital social y el capital simbólico.

Entendiendo por capital social a la: (…) suma de los recursos, actuales o potenciales, correspondientes a un individuo o grupo, en virtud de que éstos poseen una red durable de relaciones, de conocimientos y reconocimientos mutuos mas o menos institucionalizados, esto es, la suma de los capitales y poderes que semejante red permite movilizar. (BOURDIEU, P., 1995: 82).

En los barrios la situación de carencia se legitima con la implementación de programas sociales destinados a personas de escasos o nulos recursos, por ejemplo: comedor para la tercera edad, club de abuelos, comedor infantil y comunitario.

Son las comisiones vecinales, las que con el objeto de facilitar la instrumentación de los programas sociales, convocan y estimulan la conformación de otros grupos: abuelos, jóvenes, niños, madres, etc. Estos grupos se ubican en una posición de dependencia respecto a la comisión.

En el análisis precedente se muestra el proceso de reestructuración permanente de la vida social y algunas de las condiciones objetivas externas existentes en el contexto en el cual se desenvuelven los grupos y por ende se desarrolla la intervención profesional.

Acerca de los componentes de la intervención profesional en los grupos

Si el grupo como organización, en tanto red de relaciones que se establecen en pos de lograr propósitos comunes se inscribe como una de las dimensiones de abordaje del trabajo social, también adquiere de la profesión los mismos componentes para la intervención profesional, diferenciándose de los demás abordajes en los conocimientos y metodologías especializadas que requiere.

Componentes de la Intervención profesional en los grupos

– Situación Grupal- Problema Particular – Ideología- Valores- Conocimientos y experiencias previas del trabajador social – Metodologías de intervención en los grupos ConceptosCategoríasleyesTeorías explicativas de los grupos
Intervención Profesional Particular

Fuente: Elaborado al interior de la Investigación Estudio de las Crónicas Grupales.

También en la intervención en los grupos se sigue el mismo proceso de reflexión – acción del trabajo social en general:

REFLEXIÓN → ACCIÓN  →  REFLEXIÓN  → ACCIÓN →

Encuadre y recorte
del problema →

Estrategias de
Intervención →

Comprensión y
explicación →

Estrategias de
Intervención →

Modificación de la situación problema 

Fuente: Elaborado al interior de la Investigación Estudio de las Crónicas Grupales.

Acerca de los componentes del rol profesional

En la perspectiva de este trabajo se considera que el rol profesional, está constituido por: los valores y la posición ideológica del trabajador social (sea este conciente o no de ello); los conocimientos teóricos que adopte para delimitar e intervenir en la situación concreta; y el instrumental específico que utilice para operar en la realidad. En síntesis los componentes del rol profesional son:

  • la concepción ideológica del trabajador social, es decir la cosmovisión que posea sobre la cuestión social,
  • los conocimientos especializados y certificados,
  • las metodologías de intervención,

Estrategias de intervención en las micro organizaciones los pequeños grupos:

Componentes de la estrategia Finalidad
Ideología Dar determinada direccionalidad al proceso de intervención profesional
Teorías Comprender y explicar lo que sucede en los grupos

Técnicas:

– Observación,
– entrevista,
– reunión,
– juegos y técnicas de dinámica de grupo

– Recolección de información- Intervenir en la realidad grupal

Registro de:

– Cuaderno de campo,
– Crónicas,
– Informes,

– Reflexión,
– Comprensión,
– Explicación,
– Diagnóstico,
– Elaboración de estrategias profesionales,

Roles

– Observador,
– Entrevistador,
– Coordinador,
– Informante,
– Armonizador,
– Asesor

– Ejecución de las estrategias de intervención,
– Operar en la realidad

Fuente: Elaborado al interior de la cátedra Nivel de Intervención I

A modo de ejemplo: para una alternativa posible de intervención profesional ante una situación de conflicto grupal se requiere de:

  • Posicionamiento profesional sobre el problema, lo que se quiere hacer y como hacerlo,
  • Explicaciones teóricas sobre los conflictos en las relaciones humanas, específicamente en los grupos,
  • Técnicas complementarias y alternativas:
    – observación de la reunión grupal,
    – entrevistas individuales a los miembros,
    – reunión de grupo,
    – registro,
    – técnicas de dinámica de grupo.
  • Una vez detectado el problema, en la reunión siguiente, los principales ejes sobre los que se trabajará son la comunicación y la participación centradas en la tarea. Se observará, los acuerdos, oposiciones y contradicciones, los miembros que los manifiestan, los silencios y ausencias, distribución de tareas y asunción efectiva de responsabilidades, productividad en la tarea del grupo.
  • A través de las entrevistas se evaluará mediante la reflexión con cada integrante individualmente, sobre su percepción acerca de la marcha del grupo y su perspectiva de cómo se deberían resolver los problemas.
  • En una nueva reunión se evaluará mediante la reflexión conjunta con los miembros del grupo sobre las dificultades para desarrollar la tarea, y sobre la forma de resolver el problema. La reflexión siempre debe estar centrada en el problema y no en las personas.
  • El trabajador social deberá promover el análisis no solamente sobre los aspectos negativos (debilidades), sino que se deben resaltar los aspectos positivos y los logros (fortalezas), ya que estos serán las bases para construir un nuevo acuerdo de trabajo cooperativo (el proyecto).
  • Para resolver un conflicto grupal se deberán efectuar sucesivas reuniones y entrevistas para poder construir el nuevo acuerdo de trabajo, y en todo momento se debe valorizar la experiencia del grupo y lo que este desea hacer efectivamente.
  • Según la situación y la necesidad del momento el trabajador social asumirá el rol de coordinador, observador participante, entrevistador, armonizador, informante.
  • La estrategia profesional estará basada en todo momento en la ideología y los valores del grupo y del profesional, en las teorías existentes, en la observación minuciosa de la situación grupal, en la reflexión, y en la observación permanente de la propia intervención profesional.

 

Para ampliar sobre este tema ver Bourdieu, P.; Chamboredon, J.C.; Passeron, J.C.- 1999- El oficio del sociólogo- Pág. 55.
(…) Las luchas están destinadas a conservar o transformar un campo de fuerzas (…) (BOURDIEU, P., 1993: 108). (…) Las luchas para conservar o transformar la estructura del juego, llevan implícitas también luchas por la imposición de una definición del juego y de los triunfos necesarios para dominar ese juego (…) (GUTIERREZ, A., 1995: 32).

 Idea extraída de ACCARDO Y CORCUFF, La Sociología de BOURDIEU, Pág. 91 – segundo párrafo. Traducción efectuada en la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba. Argentina.

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