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Desarrollo Local: ¿Un Espacio Adquirido o un Espacio Construido?

Lic. Marta EspínolaDescargar PDF

Resumen
El presente trabajo se propone reflexionar acerca de lo que se denomina Desarrollo Local poniendo la mirada en la provincia de Misiones, hacer una primera aproximación al tema por medio de un recorrido histórico del desarrollo local en Argentina, su conceptualización y los elementos centrales que lo constituyen y le dan forma, para luego presentar en forma descriptiva el caso del “Consejo Multilateral de Políticas Sociales y Desarrollo Interior de la Provincia de Misiones”, creada en el marco de la Vicegobernación de la provincia de Misiones, por ley en el año 2000. Creada justamente para institucionalizar la nueva forma de relación estado- sociedad y como herramienta para avanzar y alcanzar un desarrollo integral, sostenido y duradero como plantea esta nueva propuesta.

El presente documento fue elaborado en Febrero de 2005 en el marco del seminario “Gobiernos Locales: enfoques y perspectivas” perteneciente a la Maestría en Políticas Sociales de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales.
El interés en esta temática adquiere especial relevancia en estos momentos, en la medida en que la economía social y el desarrollo local “desde abajo” se plantean como una estrategia de acción y como un instrumento para la reconstrucción del proceso económico y político y de salida de la crisis. La Argentina actual, post default y post convertibilidad, ha generado transformaciones significativas en varios planos, que van desde una articulación diferente con los organismos internacionales, hasta la generación de nuevas modalidades de gestión, tanto en las políticas sociales como en los emprendimientos productivos.
En ese contexto, con altos niveles de pobreza, desempleo y exclusión, comienzan a visualizarse nuevas posibilidades para la sustitución de importaciones, la exportación y la revitalización de las economías regionales que pueden ayudar a recomponer el tejido productivo y social. Los nuevos paradigmas de la Globalización, el Desarrollo Local, los actores indispensables (instituciones, actores locales, las políticas públicas), la participación ciudadana y la sistemática disminución del papel del Estado, son elementos insoslayables de análisis dentro del marco de este nuevo enfoque de desarrollo.
Estamos asistiendo a una coyuntura de cambios en la administración tradicional del Estado caracterizada por ser centralizada, burocrática, autoritaria, monocultural y excluyente; hacia una administración pública más democrática, participativa, y con una intervención del Estado diferente. Esta nueva forma de administración estatal, discutida en distintos niveles, necesariamente conduce a una nueva concepción de sus funciones, sus políticas y sus relaciones con la sociedad en general, en donde la participación ciudadana juega un papel importante.

Un poco de historia sobre el desarrollo local en argentina
En cuanto a la historia del desarrollo local en Argentina se reconocen dos etapas, poco diferenciadas entre ellas. La primera abarca desde sus orígenes, a mediados de los noventa, hasta la crisis de 2001; mientras que la segunda se origina a partir de la devaluación y, fundamentalmente, de su incorporación en la agenda del Estado Nacional con la puesta en marcha del Plan Nacional de Desarrollo Local y Economía Social.
En la primera etapa el eje es el desarrollo económico local, que se fue incorporando a la agenda municipal desde mediados de la década de los noventa, en un contexto como ya dijimos dominado por un cambio profundo en el papel del Estado y en las relaciones de éste con la sociedad. Estas transformaciones incluyeron la crisis final del Estado del Bienestar y el surgimiento del Estado Postsocial y se enmarcaron por dos fenómenos: la globalización y la reforma del Estado.
Asimismo, el contexto económico se mostró sumamente desfavorable, dominado por la apertura indiscriminada y una sobrevaluación del peso que atentaba contra la competitividad doméstica e internacional de los productos nacionales. El Estado entregaba al mercado las empresas estatales a través de la privatización y también, renunciaba a orientar la economía reservándose el papel de creador de un ambiente propicio para el desenvolvimiento de las fuerzas del mercado.
Se produjo la crisis del Estado-Nación que perdió capacidad de regulación y de soberanía al ser sometido a una doble erosión, en el marco de la globalización que introdujo cambios en los patrones de localización del capital produciendo competencia entre las regiones y ciudades, a la vez que generaba concentración y  la desestructuración  del tejido productivo de base fordista. Por arriba era erosionado por la empresas multinacionales y los organismos internacionales y, por debajo, por la revalorización de lo local  que el discurso y la dinámica de la globalización alentaba (García Delgado, 1997) en desmedro de los estados nacionales, que se presentaban como pequeños para los grandes problemas y grandes para los pequeños problemas.
Los conflictos eran transferidos a la sociedad y esto ponía de relieve las limitaciones técnicas y de recursos con las que el municipio debía enfrentarlas. Esta situación generó respuestas de los municipios que incorporaron prácticas gerenciales en la implementación de las políticas y actitudes innovadoras para enfrentar la nueva situación. (1)
Aquí encontramos las políticas de desarrollo económico local que se orientaron, fundamentalmente, a fortalecer la productividad de las  empresas locales con el objetivo de mejorar sus ventajas competitivas para enfrentar los retos de la globalización. Este fenómeno fue alentado desde el mundo académico por los trabajos de Antonio Vázquez Barquero y Francisco Alburquerque que ponían el acento en las capacidades competitivas e innovadoras de las ciudades. Finalmente, a nivel nacional, el difundido éxito de la experiencia de Rafaela, en la provincia de Santa Fe, alentaba la expectativa de su replicabilidad en otras ciudades (2).
Con este marco, un número cada vez mayor de municipios pusieron en marcha dos tipos de políticas. Unas, orientadas a la constitución de espacios de articulación y asociación público privado que, por un lado, buscaron mejorar la eficacia de la acción estatal y, al mismo tiempo, obtener mayor legitimidad política y sustentación social. Las otras consistieron en planes o programas destinados a incrementar la productividad local.
En la segunda etapa la característica principal es la incorporación del Estado Nacional y la cuestión social. La crisis de 2001 significó para el modelo neoliberal imperante, el inicio de un proceso. En lo económico, la desestructuración del tejido productivo, la crisis del sistema financiero y un endeudamiento sideral que provocó el default de la deuda en enero de 2002. En lo social el resquebrajamiento del tejido social con cuatro millones de desocupados y  diez y ocho millones de pobres, el incremento de la desigualdad social, así como la precarización y la vulnerabilidad de los más débiles. En lo político, una crisis de representación y legitimidad de la clase política y un Estado endeudado y debilitado.
Dos elementos determinaron la respuesta a la nueva situación. Uno, lo constituyó el papel de las organizaciones de la sociedad civil que desplegaron redes de solidaridad que procuraban atenuar los efectos sociales de la crisis. El otro, fue la reacción del Estado. Se tomaron medidas que evitaron la profundización de la depresión y ahuyentaron el fantasma de la hiperinflación. Junto al default se procedió a devaluar el peso y se estableció un tipo de cambio flexible y elevado que generó las condiciones para un incipiente proceso de sustitución de importaciones. A su vez, se implementó un gran plan social destinado a garantizar un ingreso mínimo a un importante porcentaje de trabajadores desocupados, lo que contribuyó a obtener cierta paz social.
Esta situación de precario equilibrio en el país ha generado la posibilidad de replantear el desarrollo local, dentro de una definición que contemple el problema de la inclusión social. De esta forma, nos encontramos ante una nueva etapa para el desarrollo local que incorpora, junto a las políticas de estímulo a la actividad productiva que dominó la primera etapa, la dimensión social y la participación además del Estado Nacional, de organizaciones y de la comunidad en general.
El enfoque local del desarrollo es una respuesta a los problemas de desempleo y desorganización económica causados por la decadencia industrial y las deslocaciones. Después del fracaso relativo de los proyectos organizados y aplicados por organismos públicos nacionales, la idea de utilizar procedimientos locales ha ido ganando vigencia.

¿Que es el desarrollo local?

El concepto de desarrollo fue asociado durante décadas al crecimiento económico y el PBI, lo cual le dio un enfoque económico, e impidió entender la verdadera naturaleza del fenómeno, debemos partir de la idea que el enfoque del desarrollo local se presenta como una alternativa al pensamiento único neoliberal y entiende que el desarrollo es un fenómeno fuertemente localizado y que debe organizarse desde cada unidad territorial de variados tamaños.
El proyecto local implica mirar “hacia dentro”, a los recursos y fortalezas de la población, es decir que se debe tener en cuenta las capacidades endógenas. Se debe pasar de la concepción de desarrollo asistido hacia otro del desarrollo generado; del desarrollo como algo adquirido hacia una concepción del desarrollo como algo construido a partir de capacidades de los agentes locales. (Madoery, 2000). Tomó importancia como respuesta a los problemas de desempleo y desorganización económica ya que es entendido como la capacidad de llevar adelante un proyecto de desarrollo sustentable en el que se aprovechen las capacidades territoriales, sociales, naturales, técnicas, económicas, institucionales, culturales, etc. para lograr un desarrollo sostenible.
Se pueden identificar tres dimensiones: “una económica, en la que  los empresarios locales utilizan su capacidad organizando los factores productivos locales con niveles de productividad suficientes para ser competitivos en los mercados, otra, sociocultural, donde adquiere importancia los valores y las instituciones que sirven de base al proceso de desarrollo; y finalmente, una dimensión político-administrativa que protege de interferencias externas al desarrollo local y donde las políticas territoriales permiten crear un entorno económico favorable (Vázquez Barquero, 2001) El desarrollo local es, también, una construcción política en donde el estado local cumple un rol central.
Los actores locales están permanentemente tomando decisiones, asumiendo un rol diferente al que tenían en la planificación tradicional, estableciéndose redes horizontales de coordinación (Boisier, 1998). Estas redes requieren sentido estratégico, para avanzar en determinada dirección, promoviendo resultados de la acción pública en su conjunto, y el proceso mediante el cual se alcanza o se define este sentido estratégico, es un proceso eminentemente político. En este proceso de toma de decisiones el poder no se distribuye de igual manera entre todos los actores intervinientes. La articulación, en sentido político, significa coordinar y mediar para resolver las tensiones y conflictos que la interacción entre lo público y lo privado y las instituciones y los actores locales generan.
El verdadero desafío es, como plantea Cotorruelo Menta, resolver “el triángulo conflictivo del moderno desarrollo conjugando de manera positiva los objetivos de eficiencia en la asignación de recursos públicos y privados, de equidad en la distribución de la riqueza y el empleo generados y de preservar a largo plazo el entorno medioambiental” (Cotorruelo Menta, 2001).
Así, en Argentina en general y en Misiones en particular se plantea el problema de integrar a los sectores más empobrecidos de la sociedad y en este sentido se destaca el papel de las políticas sociales y fundamentalmente aquellas que alienten la economía social como vínculo de inclusión e integración social encontrando alternativas productivas para enfrentar los problemas de desempleo y exclusión social. Sin embargo, no se trata de plantear que el desafío de una distribución más equitativa de la riqueza es solo una tarea del gobierno local, ya que es sumamente difícil y poco razonable sostener un programa de desarrollo local sin una política regional y nacional que se oriente en ese sentido. Lo que es necesario plantear, entonces, es que el esfuerzo social que demanda el desarrollo, y en particular el desarrollo local, debe contemplar, desde el comienzo y explícitamente, alternativas para mejorar las condiciones de empleo, para obtener una equitativa distribución de la riqueza obtenida y, garantizar la inclusión social de los sectores que se encuentran marginados.
Para el enfoque del desarrollo local la dimensión económica es la columna vertebral pero refiere, necesariamente, a otras dimensiones, no es exclusivamente crecimiento económico o solo incremento de la productividad. Es un proceso económico, social, cultural y político y demanda un esfuerzo de articulación sinérgica y que las condiciones sociales y culturales acompañen ese crecimiento, generando mayor equidad en la distribución de los beneficios obtenidos. El desarrollo local es siempre un concepto relativo, ya que no es pensable sin remitirse a un espacio mas amplio, al respecto Boisier expresa que lo local solo adquiere sentido cuando se lo mira desde afuera y desde arriba y así una región es local mirada desde el país, una provincia es local desde la región y el municipio desde la provincia. (Boisier 2001)

Los actores del desarrollo local

La nueva relación Estado-sociedad nos conduce a dirigir la mirada a estos actores con capacidad de influencia en la política local. Resulta conveniente señalar que los actores no son los agentes racionales postulados por la teoría económica. Por el contrario, disponen de una racionalidad limitada, es decir que sus objetivos no son claros, ni unívocos, ni explícitos. El comportamiento de los actores, en lugar de ser racional en relación con los objetivos, es racional, por una parte, en relación con las oportunidades y, a través de éstas, con el contexto que las define; y por otra parte, en relación con el comportamiento de los demás actores. En el ámbito local el territorio es proxémico y los actores individuales mantienen relaciones interpersonales, cara a cara y las tradiciones familiares y sociales son importantes.
Debemos decir que la heterogeneidad de las distintas realidades locales genera una gran variedad de relaciones entre las organizaciones sociales y el Estado que dependen generalmente, del tamaño de la población; las características, el perfil y el grado de desarrollo de la economía; las condiciones geográficas; las características de la cultura local; el nivel de desarrollo de las organizaciones sociales; el perfil de los liderazgos, entre otras variables. Para el desarrollo local las organizaciones de la sociedad civil, particularmente las ONGs.(3) y los empresarios y sus organizaciones son muy importantes. Las primeras se han convertido, en los últimos años, en el actor privilegiado para focalizar, articular o descentralizar la implementación de políticas sociales a nivel local.
Si bien las ONGs concretan su trabajo a través de la coordinación de esfuerzos de personas o grupos en las que una buena parte de los mismos, según períodos y circunstancias y los grados de institucionalización trabajan como voluntarios. Actualmente han obtenido financiamiento estatal y se transformaron en uno de los principales empleadores de profesionales del área social, modificando el perfil de sus integrantes (pasando del predominio del voluntariado a una tecnificación del trabajo).
Hoy, la nueva forma de relación y los espacios de participación plantean a los miembros de las ONGs el desarrollo de otro tipo de destrezas y habilidades (por ejemplo discursivas, políticas, de gerenciamiento, etc), cualitativamente diferentes a las desarrolladas épocas atrás. Ya no se trata de ejecutar acciones aisladas o diseñadas por otros, sino de proponer y evaluar nuevas formas de política social.
Sin embargo, es necesario llamar la atención sobre numerosas organizaciones de la sociedad civil en cuanto a la representatividad que tienen a la hora de acreditar una efectiva representación social. Ya que muchas esconden a dirigentes políticos que crean “su ONGs” o cuando se insertan en alguna institución reconocida para presentarse como miembro de la dirigencia social, generando problemas de legitimidad interna, de consensos alcanzados, de liderazgos no revalidados junto a la permanencia de relaciones clientelares y el bajo grado de transparencia en lo que respecta al uso de los recursos.
En síntesis, las organizaciones de la sociedad civil se relacionan en forma radial con el Estado, sustentadas en prácticas lobbystas y clientelares y lo hacen con objetivos específicos e individuales, sin visión estratégica del conjunto de la sociedad. A su vez, no es común la cooperación horizontal entre las organizaciones de la sociedad civil, particularmente entre las de los empresarios. De ésta forma los distintos actores se relacionan directamente con el municipio y escasamente entre ellos.
Ahora bien, los actores con poder reconocido localmente tienden a utilizar su influencia para orientar o limitar, según los casos, las iniciativas gubernamentales pero rara vez tienen el poder de vetarlas. Podemos afirmar que el Estado toma las decisiones con una cierta independencia y es el gobierno local, y no la sociedad local y sus organizaciones, el principal generador de propuestas de políticas de desarrollo local.
En Argentina hay más de 2.100 gobiernos locales, de los cuales unos 1.000 son entidades gubernamentales que no están técnicamente definidas como municipalidades, sino como comunas, comisiones vecinales, juntas de gobierno, etc. Actualmente en poco más de 1.700 municipios que tiene una población inferior a los 10.000 habitantes vive solo el 11% de la población, mientras que el otro noventa se reparte entre lo los 313 que tiene entre 10.000 y 100.000 habitantes, con el 27% de la población y los 63 municipios que con más de 100.000 habitantes reúnen al 60% de la población. (INDEC, 2001). Entonces, la cantidad, heterogeneidad y dispersión de los gobiernos locales se contrapone a la concentración de la población en las ciudades. En efecto, mientras el 80% de los gobiernos locales posee solamente el 13% de la población, el 89% de los argentinos vive en áreas urbanas (INDEC, 2001).
En la provincia de Misiones la población urbana representa el 63%. (1991). Está dividida en 17 departamentos, constituidos a su vez por varios municipios, con poderes políticos y administrativos propios. La tasa media anual de crecimiento es del 28% y la densidad de 27 habitantes por kilómetro cuadrado. En este sentido las políticas de desarrollo local deben ser diferentes para cada tipo de municipio. En la medida en que la ciudad es más grande crece la magnitud y complejidad del Estado, se incrementan los recursos y se consolida la sociedad civil, a la vez que se pierde proximidad entre la sociedad y el Estado. Inversamente, cuando más chica es la ciudad, el Estado es más simple y con menos recursos pero está más cercano a la sociedad.
El Estado ocupa un lugar central en el complejo proceso que demanda el desarrollo local por dos razones. Una, que, pese a la crisis de la matriz estado-centrista, continúa cumpliendo un papel preponderante en la orientación de la sociedad, la política y la economía. La otra, que conserva el monopolio de la facultad de imponer normas a través de la legislación que genera.
Es justamente en la práctica política donde se inscriben la participación ciudadana(4) y el poder local,(5) como elementos sustantivos teniendo en cuenta que la Democracia es un sistema que fomenta la creación de espacios donde estos se desarrollan y practican., la cual requiere de una sociedad civil que esté constituida por actores insertos en el sistema, con capacidad de gestión en distintos planos, con posibilidades de selección de alternativas y toma de decisiones
La sociedad civil actualmente a partir de sus organizaciones (ONGs), como ya vimos, tiene un nicho político y social importante para potenciar su accionar en la reestructuración y dinámica de la administración pública. En otras palabras, nos referimos al proceso de descentralización. ya que no podemos dejar de mencionarlo, especialmente en el tema del traslado de la toma de decisiones públicas de los órganos nacionales asentados en el centro, hacia “órganos que se hallan en el interior del país, sean estos constitutivos o no de esos órganos nacionales. Siendo la Municipalidad, la mayor expresión de estos órganos en el interior de la provincia, con lo cual se vislumbra el fortalecimiento del poder local.
Particularmente, en las municipalidades y las comunidades, la participación ciudadana y el poder local juegan un papel importante en la ejecución y fiscalización del proceso de descentralización, para que no se convierta en una transferencia en el papel, sin hacer el real traslado de las condiciones y los recursos necesarios.
Sabemos que las relaciones Estado-sociedad se han modificado pero también se debe aceptar que el primero continúa ocupando un lugar preponderante como elemento central de la sociedad. También es preciso reconocer las transformaciones que modifican su rol, centrado en su capacidad de dirección de la esfera estatal basándose en el control social o en el control de los recursos esenciales, hacia uno basado en la coordinación de un proceso de definición de los objetivos de la acción pública que será fruto de la interacción de actores políticos, públicos y privados. Asimismo, el papel y la capacidad de control del Estado, lejos está de desaparecer sino que se transforma.
Ahora bien, el desarrollo local necesita de los distintos niveles estatales: la nación, las provincias y los municipios. Esto se debe a que la nación demanda la atención de la agenda de todos los niveles del Estado. Las provincias necesitan de una orientación nacional y regional del desarrollo en el que se enmarque el de tipo local. Efectivamente, si los esfuerzos locales por el desarrollo no son acompañados por otro a escala nacional la sustentabilidad del primero se verá seriamente en riesgo.
En otras palabras, resulta sumamente dificultoso aceptar “el desarrollo en una sola ciudad”, Arocena (2001) lo define claramente cuando dice que “el desarrollo local no es pensable si no se inscribe en la racionalidad globalizante de los mercados pero tampoco es viable si no se plantea sus raíces en las diferencias identitarias que lo harán un proceso habitado por el ser humano”.
En este marco, y para atender la cuestión social mediante una respuesta productiva anclada territorialmente a nivel local, el gobierno misionero diseñó y puso en marcha el “Consejo Multilarteral de Políticas Sociales y Desarrollo” como espacio participativo y democrático de deliberación, consulta y asesoramiento compuesto intersectorial mente, en el que convergen todos los sectores con incidencia en el campo social.

Desarrollo local en misiones: el caso del“consejo multilateral de políticas sociales y desarrollo interior de la provincia de Misiones (CMPSYDI).

Los cambios producidos en la última década en nuestro país, y en nuestra provincia en particular han repercutido en el modelo de estado y por ende en sus Políticas Sociales, como ya vimos. Las Políticas Sociales instrumentadas por el gobierno –- son formas de respuesta a los problemas sociales, pero también representan los modos que el estado tiene de construir la cuestión social. (Danani 2005) Esas políticas, entonces, forman parte de un proceso político más amplio donde participan diversos agentes sociales (entre ellos las ONGs) que asumen posiciones frente a ellas, dando lugar a un juego de relaciones, apoyos, resistencias y negociaciones.
El Estado, como ya dijimos asumió un rol diferente generando dispositivos institucionales y espacios de participación para motivar la incorporación de otros miembros de la sociedad en el tratamiento de las temáticas sociales y en las formas de respuesta.
En la década del 90 en nuestra provincia como en el resto del país se constituyó y legitimó un cambio en el modelo de estado y por ende en sus formas de intervención social; surgieron así mecanismos y criterios institucionales diferentes a los que marcaron el denominado Estado de Bienestar Social. Se fueron redefiniendo formas y relaciones de fuerza en el escenario social, surgiendo nuevos actores y nuevas prácticas colectivas. En el campo de las Políticas Sociales este cambio se manifestó en la descentralización de funciones y responsabilidades hacia las provincias y los municipios, la participación de agentes sociales no estatales en la administración de recursos y en la ejecución de acciones, estrategia de focalización de destinatarios y financiamiento predominantemente externo de organismos internacionales.
El Estado esgrimió un discurso, teniendo como marco el nuevo enfoque de Desarrollo, donde reconoce la historia de trabajo y acción social de las organizaciones de la sociedad civil, recupera su conocimiento de las realidades locales, su cercanía con la gente y la supuesta prescindencia político-partidaria. Estos atributos permitirían garantizar gestiones de gobierno más transparentes, respuestas pertinentes a la realidad, mayor participación y democratización de las acciones.
Se instauró una forma distinta de relación entre el Estado y la sociedad. Se convocó a las organizaciones y éstas se transformaron en interlocutores para diseñar e instrumentar los programas de gobierno, particularmente aquellos vinculados con los problemas sociales. El espacio de lo público es resignificado en términos de responsabilidades compartidas. (García Delgado 1994). Este tipo de espacios, en la provincia de Misiones se conformó a partir de la denominada Multilateral de Políticas Sociales y Desarrollo Interior, creada desde la Vicegobernación de la provincia como espacio y mecanismo de articulación socio-estatal que permita una gestión de gobierno participativa y descentralizada en materia social y han ido interviniendo los representantes de las ONGs (6) con el Estado para la definición y ejecución de propuestas de Política Social para la provincia. Se encuentra en funcionamiento desde hace cuatro años
De hecho la provincia requirió de un nuevo marco del desarrollo, en donde todos los actores (provincia, municipio, comunidades, el sector privado e institucional y las autoridades provinciales y locales) se conviertan en los promotores de un desarrollo sustentable y concertado.
Es por ello que el CMPSyDI se propone como una herramienta que impulse el proceso de desarrollo de la provincia y de los municipios, consolidando la participación social e institucional sin debilitar las prerrogativas del gobierno provincial y mucho menos las autonomías municipales; es una instancia a nivel provincial con sus correlatos a nivel municipal que apoya y orienta las acciones de los gobiernos provincial y locales conjuntamente con las organizaciones sociales para solucionar los problemas.
En este sentido se busca que el CMPSyDI sea la instancia que inicie las actividades estratégicas de desarrollo, implementando un proceso envolvente y mancomunado de los agentes sociales, de tal forma que las actividades promovidas sean dinámicas, operativas y que den respuestas directas a los requerimientos de oferta y demanda en la provincia y el municipio.
La Multilateral de Políticas Sociales y Desarrollo Interior de Misiones está compuesto intersectorialmente, y convergen las áreas gubernamentales y no
gubernamentales con incidencia en el campo social. Sus objetivos tienden a proponer y acordar bases, criterios y lineamientos  para las políticas Sociales del Poder Ejecutivo Provincial, promoviendo asociaciones entre organismos provinciales y municipales orientadas al mejoramiento de la calidad de vida de la sociedad misionera.
Está integrada por miembros permanentes y no Permanentes convocados según los temas a tratar. Podemos mencionar del área gubernamental: Ministros Secretarios de Estado, Representantes de los municipios y del área no Gubernamental: Representantes de ONG , representantes Confesionales, organizaciones gremiales, empresariales, de productores y de trabajadores desocupados, representante de la Universidad Nacional de Misiones y representantes de la Comunidad Aborigen Guaraní.
Para hacer frente al nuevo “modelo” de desarrollo, y en el marco de éste nuevo enfoque, el CMPSyDI ha dividido a la provincia de Misiones en Regiones integrados por departamentos cercanos. Cada municipalidad conformó un Consejo Multilateral de Política Social y Desarrollo Local (CMPSyDL) con funciones de asesoría, integrado mayoritariamente por actores extra gobierno local, presidido por el Intendente. Estos CMPSyDL surgen de entre los representantes de las fuerzas vivas de la comunidad organizados en iglesias, comisiones, ONG, organizaciones gremiales, empresarias, del comercio y de la producción.
Por medio de los Consejos Multilaterales de Política Social y Desarrollo Locales, los sistemas locales de participación podrán ejercer su labor de fortalecer el proceso de desarrollo humano integral de sus propias comunidades. Para lograr el ansiado desarrollo sostenible de “toda” la comunidad ya sea económica y social desde la perspectiva del desarrollo humano integral.
Podrán además fortalecer el sistema institucional de la Provincia de Misiones desde sus Municipios y fortalecer el proceso democrático reestableciendo el contrato social.
Los Consejos Multilaterales Locales están organizados en tres niveles de acuerdo al papel que deben jugar los componentes en la estructura, y son:
a) Nivel Decisorio: Este nivel estará compuesto por una Asamblea Plenaria de organizaciones e instituciones, sus atribuciones principales es establecer la política pública general, aprobar los planes de desarrollo sectoriales que sometan a su consideración las comisiones especiales y la formulación y aprobación del Plan de Desarrollo Municipal
b) Nivel Técnico Operativo: Compuesto por comisiones sectoriales de grupos de trabajo especializados, permanentes o transitorios, a quienes se les delega la facultad de diagnosticar en profundidad, la problemática sobre su sector específico; conocer las causas y consecuencias de los problema; dictaminar sobre el asunto estableciendo las alternativas de solución previstas y que se refleje en un Plan de Desarrollo del respectivo sector.
c) Nivel Local: Este nivel estará representado por las Comisiones Ejecutivas de los Consejos Multilaterales de cada comunidad y del que forman parte las organizaciones comunitarias, productivas, etc., existentes en los Municipios. El papel principal a desempeñar por este organismo es el de presentar las iniciativas locales.
Si bien se han producido cambios en la provincia de Misiones tendientes a modernizar las relaciones entre las instituciones públicas centrales, los gobiernos locales, las organizaciones sociales y entre estos y la ciudadanía como lo es la creación del CMPSyDI, éstos cambios efectuados, son insuficientes y demandan una definición y un equilibro entre las nuevas atribuciones asignadas al municipio y el volumen y periodicidad de los recursos que se les transfiere, que como dijimos son muy escasos. Las políticas públicas concernientes al desarrollo económico – productivo, son indispensables para consolidar la autonomía municipal; fortaleciendo la hegemonía del municipio ante el poder tradicional de las instituciones públicas centrales.

A manera de reflexión final
El desarrollo local en Argentina ha sido el producto de una reacción proactiva e innovadora de una parte de la dirigencia local y de la ciudadanía en general, ante los nuevos problemas que se le presentaban. Su futuro, en cuanto a resultados esperados, dependerá del papel que jueguen tanto los actores locales individuales como colectivos (fundamentalmente los dirigentes políticos, los empresarios y los nuevos emprendedores), como las políticas nacionales, provinciales y municipales para afrontar los nuevos desafíos y aprovechar las nuevas oportunidades.
El Estado nacional ha incorporado en su agenda al desarrollo local ya que las condiciones macroeconómicas se muestran propicias y, finalmente los municipios tienen la oportunidad de sumarse a esta iniciativa consolidándose como actores del desarrollo a escala local. Sin embargo, el desarrollo local,   no es un problema exclusivamente de la agenda municipal, sino que requiere de la intervención de los otros niveles. Así, las políticas municipales son imprescindibles pero no suficientes. De esta forma, resulta indispensable una articulación vertical entre la Nación, las provincias y los municipios y una articulación horizontal entre las distintas áreas de gobierno de cada nivel del Estado con las organizaciones de la sociedad civil y la ciudadanía que genere sinergia.
Vimos que el desarrollo local demanda políticas de promoción económica, sin embargo es necesario subrayar que así como asimilar el desarrollo local a las políticas destinadas a la promoción económica conlleva una visión reduccionista, también es necesario reconocer que sin crecimiento económico no es posible el desarrollo.
Teniendo en cuenta los elementos presentados en este trabajo, es pertinente señalar la centralidad de las políticas de desarrollo económico que se constituyen en la columna vertebral de la acción estatal en general y municipal en particular, tendientes a estimular la actividad de las empresas; de desarrollo urbano; las políticas ambientales, orientadas no solo a proteger el medio ambiente local sino también a propiciar la competitividad de las empresas en este aspecto y las políticas sociales, como así también el reconocimiento de la centralidad estatal en el desarrollo en general y en el local en particular que nos conduce a observar la actuación del Estado a través de las políticas públicas.
Asimismo debemos resignificar la participación ciudadana en diferentes ámbitos, en especial en espacios como el Consejo Multilateral de Políticas Sociales y Desarrollo Interior, en la búsqueda de solución a las demandas asumiendo un rol activo y tomando decisiones.
Estamos hablando de nuevas formas de participación ciudadana, un verdadero y real acercamiento de gobernantes y gobernados. Es decir, una modernización del Estado, no entendida como la tecnologización del aparato público, sino de la participación ciudadana en la identificación de problemas y la coordinación con la administración pública y privada para la búsqueda de soluciones, no hacia un modelo único sino a uno acorde a las realidades locales y que los gobiernos locales se predispongan a los cambios preparándose para asumir las nuevas responsabilidades con eficiencia y eficacia.
Podemos afirmar que en la provincia de Misiones, se ha generado una oportunidad para que las economías locales puedan comenzar a crecer por razones macroeconómicas (el actual tipo de cambio) y por la redefinición del papel del Estado en todos los niveles, esto ha creado un campo especial para promover, favorecer y hacer real la participación ciudadana, especialmente desde los gobiernos locales. Pero este nuevo crecimiento solo se podrá convertir en desarrollo local en la medida en que se entrelacen las cadenas productivas y se comience un proceso de inclusión social. De esta forma, se debe lograr articular las iniciativas del área social con políticas de las áreas de producción, de obras públicas y de la Tecnología para aprovechar ésta gran oportunidad que se nos presenta.
Lo que se debe buscar es una redefinición del papel de los gobiernos locales para que se coordinen las acciones que permitan una vida más digna y más justa para los ciudadanos, acercando el poder de decisión hacia lo local y no sólo desde el escritorio provincial o nacional, ello con una perspectiva de desarrollo de manera sostenible y sustentable. Este es el desafío para la consecución de objetivos estratégicos en el nuevo enfoque del desarrollo.

Notas

1- Otros municipios buscaron la salida tradicional centrada en la reducción de gastos.

2- Antonio Vázquez Barquero (2001) Transformaciones globales, instituciones y políticas de desarrollo local. D HomoSapiens. Rosario, Argentina. y Francisco Alburquerque (2001) Desarrollo económico local y descentralización en América Latina: análisis comparativo. CEPAL, Santiago de Chile.

3- Se entenderá por Organizaciones No gubernamentales a todas aquellas asociaciones sin fines de lucro que, pese a no estar obligadas por ningún instrumento legal, se dedican a la realización de acciones de asistencia o promoción social frente a situaciones de injusticia o vulnerabilidad.

4- Entendemos la participación ciudadana como “el involucramiento e incidencia de la ciudadanía (y la población en general) en los procesos de toma de decisiones, en temas y actividades que se relacionan al desarrollo económico, social y político, así como el involucramiento en la ejecución de dichas decisiones”

5- Son las fuerzas, acciones y presiones organizativas a nivel de la comunidad, del municipio o de la microregión, que contribuyen a satisfacer las necesidades, intereses y aspiraciones de la población local.

6- En Argentina, se registraron aproximadamente 60 mil ONGs, mientras que en Misiones, se conoce la existencia formal de unas 1.900, desempeñándose en un contexto de pobreza creciente y altos niveles de desempleo.

Bibliografía consultada
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– JIMENEZ EDGARD M. (2002) “Glocalización: Nuevos enfoques sobre el desarrollo regional (subnacional) en el contexto de la integración económica y la globalización” (material entregado en el seminario Gobiernos Locales: enfoques y perspectivas).
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– VAZQUEZ BARQUERO, A. (2001) “Desarrollo Endógeno y globalización” En Vázquez Barquero, Antonio y Madoery, Oscar (2001) Transformaciones globales, instituciones y políticas de desarrollo local. D HomoSapiens. Rosario, Argentina.
– VAZQUEZ BARQUERO, A. y MADOERY, O. (2001) Transformaciones globales, instituciones y políticas de desarrollo local. D HomoSapiens. Rosario, Argentina