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Análisis de la situación actual de la carrera (Alicia Dieringer)

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Ante la puesta en marcha de un nuevo Plan de estudios, nos parece oportuno plantear al conjunto del claustro docente en general y al de los docentes del Departamento de Trabajo Social en especial, algunos datos y reflexiones que tienen como finalidad iniciar la búsqueda de estrategias consensuadas que posibiliten hallar alternativas de solución.

Para ello este informe se focalizará de aquí en más en los siguientes aspectos:

  • El campo disciplinario de la carrera: una aproximación numérica
  • Calidad educativa y masividad.
  • Calidad educativa y evaluación.
  • Propuestas.

El campo disciplinario de la carrera: aproximación numérica

Una primera caracterización de la planta docente – de las asignaturas específicas de Trabajo Social – es posible realizar por medio de la lectura de los siguientes datos:

Docentes profesionales en Trabajo Social de la carrera Lic. en Trabajo Social según cargo y dedicación. Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales. UNaM 2000

Cargo Total Exclusiva Semi-exclusiva Simple
Titular 7 1 2 4
Adjunto 7 2 5
JTP 7 7
Ayudante de 1ra 2 1 1
TOTAL 23 4 7 12
El predominio, en la planta docente, en lo que hace a las asignaturas específicas de la disciplina, está dado por los cargos de menor dedicación, lo que evidencia una compleja contradicción por ser éstas, asignaturas de carácter teórico-práctico que requieren mas horas destinadas a la atención de los alumnos.Porcentaje por cargo y dedicación

Cargo % Dedicación %
Titular 31.0 Exclusiva 18
Adjunto 31.0 Semi-exclusiva 27
Jefe de TP 27.0 Simple 50
Ayudante de 1ra 9.0 TOTAL 100
TOTAL 100
Relación cargo docentes/alumnos, total Universidad, Facultad, Carrera de Trabajo Social Dic.1999

Total Universidad Total Facultad H.Y
C. Sociales
Lic. en T. Social
Docentes 2284 177 23
Alumnos 14151 3426 1614
Relación cargo
docente/alumno
6 19 70
* En 1994 la relación alumnos/docentes era de 16 alumnos por cada docente

Los resultados del cuadro anterior, evidencian una elevada relación docente/alumno (1/70) si comparamos con el total de la Facultad (1/19) y más aún si relacionamos con el total de la Universidad (1/6).

Relación entre el crecimiento de la matricula de alumnos y el déficit ocurrido en la planta docente.
Porcentaje de crecimiento de la matrícula de alumnos 1994-1999: 511%
Porcentaje de crecimiento de la planta docente 1994-1999: (6 %)

Se puede observar que la matricula de los alumnos ha crecido en un 511 %, mientras que los cargos de la Planta docente, ha decrecido en un 6%.

Participación de la matrícula de la carrera de Lic. en Trabajo Social, en el total de la Universidad y en el Total de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales.

Año Total matrícula
Universidad
% de participación
de la facultad en
la UNaM
Total matrícula
de la Facultad
% de participación
de la carrera de
Lic. en TS en la
Facultad
Matrícula de la
Lic. en T.S
1994 8232 3.2 2506 10.6 264
1995 8834 4.1 2740 13.2 362
1996 10186 4.8 3325 14.8 492
1997 10772 5.2 2827 19.8 560
1998 12308 4.3 3433 15.3 526
1999 14151 6.5 3426 47.1 1614

Por el número de alumnos, es la de mayor cantidad dentro de la Facultad, para 1999 contaba con 1614 alumnos que representan el 47 % del total de la Facultad y el 4º lugar de la Universidad después de Contador Público, Lic. en Enfermería y Farmacia.

El actual contexto de la carrera se presenta con una demanda masiva de inscriptos, frente a un plantel docente reducido. Asimismo las condiciones en que se desarrollan las actividades pedagógicas, pueden caracterizarse por una fuerte restricción y desequilibrio presupuestario, consecuentemente con recursos insuficientes para encarar determinadas estrategia pedagógicas habituales en la carrera, como por ejemplo realizar prácticos en instituciones o trabajar en pequeños grupos dentro del aula.

Se reconoce asimismo, como preocupación generalizada del claustro docente la posible disminución de la calidad educativa, de los niveles de formación teniendo presente el contexto descrito.

Frente a esta contundencia numérica surge un interrogante:
¿Cómo hacer compatible calidad con cantidad, cuando no se poseen estructuras de cátedras, infraestructura y presupuestos adecuados que acompañen estos procesos de cambio?

En este sentido si bien compartimos las reflexiones que el Rector de la Universidad del Litoral expresó en las Jornadas sobre Educación Superior en Buenos Aires, resultan muy complejas a la hora de su implementación:

“Se entiende por eficiencia interna el logro del máximo rendimiento en la asignación de los recursos eliminando o minimizando factores que limitan la calidad académica de la institución educativa. En este concepto es necesario tener presente que es el conocimiento el producto final y que de lo que se trata es de hacer compatible cantidad con calidad, pues se parte de la base de que la educación es un derecho fundamental que todo ciudadano tiene derecho a poseer” Hidalgo, 1998

La masividad en un contexto de crisis.
Además de los cambios mencionados anteriormente como así también a la explosión de la matrícula, se le debe agregar una mayor heterogeneidad en la composición de los alumnos (edades, clase, posición social, procedencia) No existiendo estudios actualizados sobre este tema ni formulación de políticas de conocimiento y asistencia al estudiante. Todo ello impone un análisis sustantivo en las formas habituales con que la institución universitaria encara el trabajo académico de formación de un futuro profesional.
El material bibliográfico específico de la profesión que posee la biblioteca – escaso y desactualizado – no es suficiente para la demanda de los alumnos, debiendo asumir el docente el fotocopiado de su bibliografía para poner a disposición de los cursantes.

A partir de estas y otras afirmaciones similares se plantean otros interrogantes

¿De que manera se organiza la tarea de la docencia universitaria ante la explosión de matrícula con infraestructuras edilicias insuficientes y ante la falta de normativas que orienten el ingreso en esta coyuntura?

Calidad educativa y masividad

Un primer aspecto a ser analizado es el de la calidad educativa. El pluridimensional concepto de la calidad de la enseñanza, en sus aspectos prácticos comprende todas las funciones y actividades: enseñanza y programas académicos, investigación y proyectos de extensión. La calidad, requiere también que la enseñanza superior facilite el perfeccionamiento y actualización constante del cuerpo de docentes, como así también el intercambio de conocimientos por medio de publicaciones, la creación de sistemas interactivos con los egresados, becas y cursos de actualización.

Mientras que para algunos docentes la calidad está dada por la capacidad del profesional egresado para insertarse en el mercado laboral, para otros el concepto tiene un significado más amplio al relacionar calidad-pertinencia-equidad y no reducirse a una mera rentabilidad económica.

En este sentido, adherimos a la postura de Di Prego (1999) cuando señala:
“La calidad educativa, de esta manera, se bucea en la realidad misma del aula, en los procesos de transformación que entre alumnos y docentes se gestan, se negocian, se evalúan, y se reflexionan. Si la enseñanza promueve el hacer, el pensar, y el sentir comprometido del alumno y por este proceso el estudiante a su vez, conquista la autonomía crítica, la responsabilidad moral y el afán reflexivo que ponga toda situación a deliberación de la razón, entonces habremos brindado enseñanza comprometida con el mejoramiento de la calidad”.
Dentro de la calidad educativa no puede dejar de reconocerse la necesidad de la actualización constante del docente como parte ineludible de su proceso de profesionalización.

La misma implicaría no solo una fuerte conexión con el campo de intervención del Trabajo Social actual sino una vinculación con los centros de producción científica que posibilite abrir caminos para la investigación teórica y aplicada. De este modo, se facilita la actualización de conocimientos, la formación de nuevos cuadros para la investigación, extensión y docencia, en definitiva una mayor profesioanlización en el desempeño del rol…

En este sentido existe consenso generalizado en los ambientes académicos del Trabajo Social, en advertir que la producción del conocimiento debe partir por comprender la lógica de las transformaciones que se están generando en el mundo actual a fin de lograr un mejoramiento de la calidad en la formación de cuadros profesionales.

El Plantel docente, como podrá observarse en los cuadros posteriores viene capacitándose en un 62%, a través de cursos de Post-grado, Maestrías, asimismo realizando actividades de investigación (43%), proyectos de Extensión ( 33%) y de Gestión (62%) sin omitir la función de docencia en ninguno de los casos, lo que significa esfuerzo personal suplementario del docente para conciliar las diferentes funciones.

Distribución de los Docentes de la carrera de Lic. en Trabajo Social según en formación en post-grado, especializaciones, y docentes en las actividades de investigación, extensión y gestión.

Docentes con formación en Cantidad Porcentaje
Postgrado 13 62%
Especializaciones 3 6%
Docentes con actividades de Cantidad Porcentaje
Investigación 9 43%
Extensión 7 33%
Gestión 13 62%

Aún cuando más de la mitad de los docentes expresan haber asistido a cursos de formación pedagógica y de postgrado desarrollados en los últimos cinco años en la Facultad de Humanidades y C. Sociales y/o en otras Unidades Académicas, son persistente y notoria los bajos rendimientos académicos de los alumnos.

Esta aparente incongruencia entre los esfuerzo personales de capacitación de los docentes y los resultados educativos, si bien amerita – dado la relevancia del tema- un mayor estudio o evaluación institucional que indague no solo los conocimientos certificados sino también las prácticas académicas. A modo de hipótesis se podría suponer el predominio de una lógica individualista, “centrada en la capacitación del profesor como individuo” y con limitada transferencia a los demás claustros.

Desde otra perspectiva el mejoramiento de la calidad en el ámbito de la institución educativa no se instaura desde “lo individual” o por recomendaciones gestadas en el ámbito ejecutivo institucional o desde el exterior de la institución (a través de leyes y resoluciones) sino desde la necesidad compartida de los sujetos pedagógicos de la institución quienes generaran estrategias o proyectos. Esta tarea será posiblemente más lenta y larga pero posibilitará cambios y mejoramientos más duraderos y valiosos para toda la comunidad académica.

Calidad educativa y evaluación

La evaluación implica el análisis de los objetivos que se quieren alcanzar, tanto en la adquisición de los diversos aprendizajes de los alumnos (contenidos conceptuales, procedimentales y actitudinales) como los procesos de enseñanza y la práctica docente como parte fundamental de estos procesos. Implica además la evaluación interna de la carrera en el contexto de la Facultad y la Universidad.

La evaluación se concibe tal como lo señalara Di Pego (op.cit.)
“como un proceso en el que grupos organizados de docentes y alumnos, comprometidos en una situación cooperativa centrada en la comprensión para la mejora, evalúan tanto la construcción de significados, como el nivel de interacción entre los integrantes, la misma calidad de la cooperación instituida y la implicación genuina de los participantes en la tarea”.

En el contexto externo, se observa que, la crisis del modelo de producción, y sus consecuencias sociales y económicas registradas en especial en los altos índices de desempleo, cuestionan la preparación de profesionales, dentro de una formación “cerrada y acabada”.
Al respecto Maria Clotilde Yapur (1999) expresa:
”Los cambios ocurridos en el mundo del trabajo acortan los periodos de utilidad de las competencias profesionales transmitidas en los programas tradicionales de las universidades y la velocidad con la que ocurren los cambios genera un marco de incertidumbre respecto de las tareas que desarrollan los futuros graduados”.

La calidad académica y la evaluación, ocupan un lugar preponderante en las políticas universitarias, esta preocupación es compartida por las unidades académicas y por el Dpto. de Trabajo Social. En este sentido creemos oportuno plantear algunos criterios y mecanismos para optimizar la actualización, el funcionamiento y retroalimentación permanente de los contenidos curriculares del nuevo Plan de Estudio.

Propuestas para la elaboración de un Programa Académico Integral del Dpto. de Trabajo Social

Los principales ejes que podrían ser desarrollados son los siguientes:

a) Análisis evaluativo de la carrera (algunos de cuyos aspectos se describen en este informe)

b) Investigación sobre la situación laboral y requerimientos de capacitación del egresado.

c) Proyectos de extensión de la carrera referente a los nuevos campos ocupacionales.

d) Publicaciones.

a) Análisis evaluativo de la carrera

La evaluación debería realizarse en el ámbito interno y externo de la unidad académica, para ello es necesario determinar la instancia que tiene facultad para vigilar la coherencia y correspondencia del Plan Institucional (puede ser una Comisión ad doc y/o un especialista externo) debiendo preverse la frecuencia de la evaluación, el seguimiento de los egresados y de la demanda profesional2.

En el marco para el diseño e implantación curricular, el Dpto. de trabajo Social, estructuró los espacios de aprendizajes en áreas: Conocimiento científico y de las ciencias sociales, Metodológica y del Trabajo Social, esta nueva propuesta implica:

  • Repensar el perfil de formación del Trabajador Social, analizando la especificidad, contenidos, metodologías, apuntando – como lo señalara Coria (1999)- plantear equilibrio y coherencia entre la perspectiva epistemológica, teórica, metodológica y de instrumentación.
  • Optimizar el funcionamiento del Plan de Estudios a través de la actualización y retroalimentación permanente de Los contenidos curriculares
    Evaluar el soporte teórico conceptual para la realización de las prácticas profesionales
    Fortalecer las instancias de articulación, entre las áreas, líneas curriculares y cátedras.
    En este aspecto proponer encuentro interdisciplinario para romper el aislamiento de las cátedras y potenciar el crecimiento del saber a partir de un programa de trabajo.

Como evaluador externo puede ser invitada – entre otros- a la Lic. Nora Aquin, docente e investigadora de prestigio en la profesión con experiencia en el tema.

  • Revisar los sistemas de dictado
  • Asimismo, los aspectos a evaluar en el Plan de Estudios podrán considerarse- entre otros- los siguientes:
  • La evaluación del soporte teórico conceptual para la realización de la práctica profesional.
  • La congruencia entre los contenidos de las áreas, de las asignaturas, y el perfil profesional del egresado.
  • La vinculación de los contenidos curriculares con los fines profesionales.
  • La vinculación teórico-práctica de las diferentes áreas formativas
  • La vigencia y pertinencia de la formación, en función de los contenidos de la realidad.
  • La correspondencia de los objetivos de las asignaturas con los objetivos generales del Plan de estudio.
  • El aprovechamiento y rendimiento académico de los estudiantes. Desarrollo de habilidades y destrezas para el ejercicio profesional.
  • La adecuación de los procesos de enseñanza-aprendizaje con las modalidades definidas por las asignaturas. La calidad de la docencia, los métodos de enseñanza y el uso de recursos didácticos.
  • Los programas de asignaturas, las líneas de contenido, la actualización y vigencia de las fuentes bibliográficas y documentales.
  • Los procesos académicos- administrativos para la implementación del curriculum, Asignación de tiempos docentes para el desarrollo de los espacios académicos de coordinación y retroalimentación.

b. Propuestas referidas a la Investigación sobre la situación laboral y requerimientos de capacitación del egresado.

La razón de ser de una profesión, según García Salord (1997) está dada fundamentalmente a partir de la necesidad de la sociedad, en la medida que esta requiere un determinado personal calificado para atender diversos problemas.

Son estos los motivos por los que la demanda social, se designa como uno de los criterios que rigen la elaboración curricular. Así también, el mercado de trabajo es otro de los aspectos a tener en cuenta, pero no el único. Reconociéndose de igual manera, que los problemas sociales, constituyen uno de los argumentos de mayor peso para el Trabajo Social.

En estos casos los interrogantes pueden formularse de la siguiente manera:

¿Cuáles son los problemas que a nivel de la sociedad pueden ser resueltos por la intervención del Trabajador Social?
¿Cuales son los requerimientos de capacitación que demandan los profesionales de esta disciplina en las diferentes áreas de actuación?

Para dar respuesta fundada se hace necesario implementar una investigación que tenga por objetivos: comprobar la inserción laboral del graduado de la Licenciatura en Trabajo Social, por ámbito y actividad económica. Asimismo, verificar desde su realidad laboral, el nivel de satisfacción respecto al trabajo que realiza como también registrar desde su realidad laboral, el nivel de satisfacción respecto al Plan de estudio de su carrera. De esta manera podrá identificarse la necesidad de capacitación del egresado establecer si existe un reconocimiento de vínculo Facultad-Egresado.

b. Proyectos de extensión de la carrera referida a los nuevos campos ocupacionales.

c. Publicaciones.

Biografía utilizada: ACHILLI E., BADANO, CORIA (1999) en” ENCUENTRO ACADÉMICO NACIONAL DE F.A.U.A.T.S. Bs. As. Federación Argentina de Unidades Académicas de trabajo Social Ed.Espacio

Di Pego V. (1999) Evaluación Curricular: Evaluación para el Aprendizaje”: Una propuesta para el Proyecto Curricular Institucional. Bs.As. Ed. Espacio
Yapur Maria Clotilde Revista de Actualidad Universitaria “La Universidad” – Programa de Estudios sobre la Universidad (PESUN) –UBA.